
SANGRE DE MI SANGRE
Son las 4:12 pm. Me siento como si llegara a una cita médica. Acabo de subir cuatro pisos por las escaleras y me dirijo al apartamento 305C. A pesar de ser casi hermanos, estoy nervioso. No sé cómo saludarla, ni qué decirle, ni cómo entrevistarla, ni siquiera tengo preparadas las preguntas. La puerta es de color café….un café amargo y oscuro. Se alcanzan a ver los huequitos en la madera. Se abre. “¡Aleja!, llegó Andrés”, grita la hermana menor.








