Margarita, una optómetra caleña, trabaja cada día para darle una oportunidad de integración social a pacientes que han perdidos sus ojos.

En Palmira, una pequeña ciudad al suroccidente de Colombia, un equipo de basquetbolistas en situación de discapacidad se está abriendo camino con sus manos.

No es un corsario, un bucanero o un filibustero. No hace parte de ninguna aventura en alta mar...

¿Será acaso que no se enteraba? Sí. Era bella. Tenía esa extraña belleza que encarnan los cuerpos adornados para el escenario. ¿Señorita?