Varios sectores del municipio de Trujillo (Valle), quisieran hacer de cuenta que la Masacre de Trujillo ya pasó, que es un conjunto de eventos trágicos sucedidos hace más de 30 años y que debe ser, si no olvidado, al menos sí recordado en su mínima expresión, para así dar paso a narrativas de un presente que representa la pujanza de la región y de su lugar protagónico como parte del Paisaje Cultural Cafetero del Valle del Cauca. No obstante, la memoria de esta tragedia sigue vigente, no solamente por lo que ha significado para el municipio y los familiares de las personas desaparecidas y asesinadas, sino para un país que sigue atravesando ciclos interminables de violencia y, a su vez, procesos de resiliencia, de dignificación de sus víctimas y de búsqueda incansable de justicia y reparación.
Aunque han sido varias las organizaciones de familiares de víctimas que han surgido a lo largo de al menos tres décadas, la Asociación de Víctimas de Familiares de Trujillo, AFAVIT, es la que ha perdurado a lo largo de continuos 35 años y la que ha izado la bandera de mantener vigente la memoria de las víctimas a partir de la construcción, mantenimiento y apertura permanente a visitantes del Parque Monumento a la Vida.
Este informe especial (Dossier) de Ciudad Vaga es el resultado de una visita que con estudiantes de la Línea de Profundización en Periodismo de la Escuela de Comunicación Social de la Universidad del Valle hicimos al Parque Monumento, en el que tuvimos la oportunidad de conversar con algunas de las personas que lideran cotidianamente este proceso. También cuenta con el Trabajo de Grado Trujillo, cultivando memoria de Luisa Herrera, egresada de la sede Buga.
De estos encuentros surgen una serie de piezas gráficas, sonoras y textuales que desde diferentes miradas nos ratifican la importancia de que las nuevas generaciones empaticen con las historias de resiliencia y de fortaleza que se construyen día a día desde hace más de cinco décadas en el contexto del conflicto armado en Colombia. Hemos agrupado su producción en tres partes: el de Memoria recoge especialmente la historia narrada sobre el desarrollo de la masacre, basado en los testimonios recopilados, en la información que aporta el recorrido por el Parque Monumento y en documentos escritos y audiovisuales (ver Repositorio). En Resiliencia, los informes enfatizan en la historia de AFAVIT y en la motivación de sus integrantes para mantener vigente esta memoria, y que se sintetiza en su lema: “Resistir, persistir, nunca desistir”. Reexistir se compone de textos que arrojan preguntas sobre cómo pensar el presente y el futuro de este municipio sin que el olvido o la banalización de lo sucedido orienten ese rumbo.
Es de resaltar que la violencia en Trujillo no cesa. De aproximadamente 20 mil habitantes, este municipio, junto a sus vecinos Riofrío y Bolívar, han sido catalogados recientemente como territorio de riesgo crítico según la Alerta Temprana de Incidencia del 25 de agosto de 2025 emitida por la Defensoría del Pueblo, que advierte sobre graves riesgos de violaciones a los derechos humanos a raíz de una posible confrontación armada entre diferentes grupos armados ilegales: Ejército Gaitanista de Colombia (EGC), Ejército de Liberación Nacional (ELN), Nuevo Estado Mayor Central (EMC) a través del Frente Jaime Martínez, y el grupo criminal ‘Rastrojos Nueva Generación’. Como lo dice este informe, condiciones geográficas, particularmente de las zonas rurales, “facilitan un tránsito relativamente seguro de bienes ilícitos, como los asociados al narcotráfico, al tráfico irregular de armas y pertrechos logísticos, así como la movilidad de sus propios integrantes. Todo esto sin mayor exposición o visibilidad ante las autoridades estatales”.
Y los procesos de búsqueda de justicia tampoco cesan. El 25 de junio de este año el Tribunal Superior de Buga condenó al extraditado narcotraficante Diego Montoya a 35 años de prisión por su participación directa en la masacre. Así mismo, se siguen adelantando indemnizaciones individuales desde la Unidad para la Atención y Reparación Integral de las Víctimas. Y se están adelantando procesos de acreditación para que el caso de Trujillo ingrese desde el ámbito nacional – junto a otros del Valle del Cauca- al Macrocaso 03 de la Jurisdicción Especial para la Paz, JEP. Este Macrocaso, centrado en asesinato y desapariciones forzadas presentados como bajas en combate por agentes del Estado, no incluyó al Valle del Cauca como uno de los departamentos priorizados; sin embargo, además de este proceso de acreditación reciente, ha facilitado varias exhumaciones de víctimas en el cementerio de Marsella (Caldas).
Las piezas que componen este dossier funcionan como fractales que dan cuenta de esta historia desde ángulos diferentes: cada una puede leerse con su propia lógica interna, independiente de las otras. Y aunque en su conjunto esto pueda generar algunas reiteraciones, la suma de estas piezas nos insiste en la importancia de mantener viva la memoria de quienes, han sido víctimas de la violencia en Colombia y de fortalecer procesos como el desarrollado por AFAVIT.