“En Colombia no tenemos una pista. Tristemente, siempre que salgo a entrenar lo hago fuera de Colombia para poder subir el nivel. Con ganas de que el Valle del Cauca, Buga principalmente, sea el pionero y podamos tener la primera pista profesional de BMX Freestyle en Colombia”. Con estas palabras, Queen Saray Villegas, quien obtuvo un diploma olímpico en BMX Freestyle en París 2024, denunció la falta de infraestructura adecuada para la práctica de este deporte en el país. La joven atleta, quien hizo historia al llevar esta disciplina por primera vez a los Juegos Olímpicos, se vio obligada a prepararse en Inglaterra dos meses antes de la competencia. Según su técnico, Alejandro Caro, entrenar allí fue clave para lograr un nivel diferencial: “Tuvimos dos meses de preparación y nuestra atleta es otra. ¿Qué pasaría si pudiéramos tener 3 o 4 años del mismo entrenamiento que hicimos en Londres, pero en un sitio adecuado en Colombia?”.
El caso de la atleta bugueña evidencia una de las principales barreras que enfrentan los deportistas de BMX Freestyle en Colombia: la ausencia de espacios adecuados para la preparación profesional, que además aumenta el riesgo a lesionarse; el escaso respaldo institucional; y las dificultades sociales y económicas de competir internacionalmente. Esta situación contrasta con los orígenes del BMX Freestyle en otras partes del mundo, donde la infraestructura ha jugado un papel fundamental en el desarrollo de este deporte.
Saltando en bicicleta: la historia del BMX
El Bicycle Motocross (BMX) tuvo sus primeras apariciones en los Países Bajos en la década de 1950. Según la Unión Ciclista Internacional (UCI), niños y adolescentes neerlandeses comenzaron a utilizar bicicletas en pistas de motocross para imitar a sus ídolos motociclistas, ya que no contaban con las condiciones económicas ni el permiso de sus padres para adquirir una moto. Sin embargo, el BMX como deporte formal surgió en 1969 en California, Estados Unidos, cuando jóvenes ciclistas, motivados por la cultura del motocross y con ayuda del fabricante Al Fritz, adaptaron sus bicicletas para recorrer pistas de tierra. En 1977, la American Bicycle Association (ABA) se organizó como una entidad nacional para el crecimiento de este deporte, que se introdujo en Europa y Latinoamérica unos años más tarde. A Colombia, por ejemplo, el BMX llegó en 1980, impulsado por jóvenes de Medellín que encontraron inspiración en las competiciones de Estados Unidos. En abril de 1981 se fundó la Federación Internacional de BMX; un año después, se celebró el primer campeonato del mundo; y en enero de 1993, el BMX se integró a la Unión Ciclista Internacional (UCI).

Este deporte cuenta con dos grandes disciplinas: Race y Freestyle. En la primera, el objetivo es completar el recorrido en el menor tiempo posible, y en la segunda, realizar trucos y acrobacias en un tiempo limitado de 60 segundos.
El BMX Freestyle, a su vez, se divide en diversas modalidades: Park, Street, Vert, Dirt Jump y Flatland, que se diferencian por el tipo de superficie y obstáculos que utilizan (ver la infografía). La modalidad escogida para debutar en los Juegos Olímpicos es el BMX Park, un espacio que cuenta con diversas rampas, half-pipes y obstáculos donde los riders buscan trazar el mejor recorrido posible mientras ejecutan trucos con una combinación de técnica, estilo y fluidez.
Las rampas profesionales son amplias, están hechas de fibra y de madera, mientras que las pistas de la mayoría de parques abiertos al público están construidas con cemento pulido por su resistencia, durabilidad y bajo presupuesto. En competencia, como requisito de seguridad, se les exige a los atletas el uso de un casco que puede ser de cabeza completa (cubriendo el mentón) o abierto. En algunos casos también se les exige el uso de protecciones como rodilleras, coderas, protectores bucales y guantes. Las bicicletas deben tener pedales planos y cumplir con los requisitos de tamaño (ruedas que no superen los 57,15 cm); el uso de frenos varía según la competencia.
A nivel internacional, el BMX Freestyle está regulado por la Unión Ciclista Internacional (UCI), que organiza las competiciones más importantes y establece las reglas de esta disciplina. En Colombia, los deportistas participan en ligas organizadas por federaciones nacionales o clubes, que son claves en la formación de talentos y en su clasificación para eventos internacionales.
En algunos países, los riders suelen pertenecer a equipos patrocinados para poder enfrentar los desafíos como la falta de instalaciones y apoyo financiero. Las competencias más importantes son el Campeonato Mundial de BMX Freestyle, los X Games, el Dew Tour y ahora los Juegos Olímpicos.
Las competencias se suelen dividir por categorías: principiante, intermedio y avanzado. En competiciones internacionales, los puntos acumulados en los rankings oficiales de la UCI determinan el nivel y la clasificación de los ciclistas; estos van escalando en el ranking a medida que obtienen buenos resultados en eventos seleccionados. Según Red Bull, algunos de los riders que más se han destacado a lo largo de la historia son: Matt Hoffman, Dave Mirra, Scotty Cranmer, Garret Reynolds, Mathias Dandois, Kevin Robinson, Jamie Bestwick y Nikita Ducarroz.
El BMX Freestyle en los Olímpicos
El BMX Freestyle llegó a los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, gracias a su primer debut en los Juegos Olímpicos de la Juventud 2018, en Buenos Aires, Argentina, donde cautivó a numerosas multitudes con una exhibición impresionante que logró captar la atención del Comité Olímpico Internacional (COI) sobre el gran potencial que tenía este deporte para participar. Desde Pekín 2008, se disputa el formato de BMX Race, pero fue en 2020 cuando se integró el Freestyle como categoría en disputa para una medalla.
Para la clasificación de los Juegos Olímpicos de París 2024, se asignaron 12 plazas por género; 11 basadas en el rendimiento en las competiciones de clasificación y una reservada para el país anfitrión. Las primeras seis plazas se otorgaron a los atletas mejor posicionados en las Series de Clasificación Olímpica (Olympic Qualifier Series, OQS) de marzo a junio de 2024. Las cinco plazas restantes se asignaron a través de los Mundiales de Ciclismo Urbano de 2022 y 2023, priorizando la representación de continentes no seleccionados.
La competencia se dividió en dos fases: una ronda clasificatoria y una final. En la fase de clasificación, se calculó el promedio de las puntuaciones obtenidas en los dos recorridos de 60 segundos, y ese promedio determinó la posición de clasificación. En la ronda final, también se realizaron dos recorridos, pero solo se tomó en cuenta su puntuación más alta. La competencia tuvo lugar en un parque urbano, donde se evaluaron, de 0,00-99,99 puntos, a los competidores según la complejidad de los trucos, la altura de sus saltos, la originalidad y el estilo de sus presentaciones.
Semanas antes de la competición, los riders reciben un mapa del circuito para planificar sus trucos y desarrollar una rutina. Esta incluye saltos, giros y volteretas básicos, como el backflip, combinados con otros elementos que crean movimientos de alta puntuación, como el flair windshield wiper.
En Guadalajara de Buga, el BMX comenzó a ganar terreno a mediados de 1996, cuando jóvenes ciclistas empezaron a practicar en el parque Santa Bárbara, ubicado en la carrera 9 entre calles 13 y 14. “Recuerdo que en Santa Bárbara aparecían jóvenes saltando en bicicleta. Usaban los muros y las bancas para hacer sus acrobacias”, relató John Harold Suárez, entrenador de atletismo, exdirector del Instituto Municipal del Deporte y la Recreación (IMDER) y exalcalde de Buga. Sin embargo, esta iniciativa empezó a generar problemas en la zona, ya que estos ciclistas podían causar accidentes e incomodar a las personas que paseaban por allí. Debido a esto, fueron estigmatizados, tachados de «locos» y relacionados con el consumo de drogas. “En 1998, cuando asumí el puesto como director del IMDER, le comenté la situación al alcalde José Genner Zuluaga García y organizamos la primera exhibición de BMX Freestyle. Fue un momento muy especial porque la comunidad finalmente pudo entender que lo que hacían era un deporte”, explicó Suárez.
“Los locos de las pistas” de Buga
Unos años más tarde, en 2003, John Harold Suárez, quien tiene una especialización en Gerencia Deportiva y una maestría en Servicios Educativos, ganó las elecciones y se convirtió en el alcalde de Guadalajara de Buga, mandato en el que se comprometió a visibilizar y apoyar el BMX como deporte. Casi una década después, Suárez volvió a la jefatura de la administración municipal e impulsó la creación del parque El Vergel, un espacio diseñado para mejorar la calidad de vida de sus habitantes, con diversos equipos de gimnasia, espacios al aire libre, senderos peatonales y escenarios deportivos. “Le dije a mi arquitecto que este parque debía incluir un espacio para los mal llamados ‘locos de las pistas’. Pero no había nada en la literatura arquitectónica sobre cómo construir una pista de deportes extremos”, recordó Suárez. Fue entonces cuando Alejandro Caro, atleta destacado del BMX Freestyle y actual técnico de la Federación Colombiana de esta disciplina, se acercó al alcalde con la propuesta de colaborar en el diseño y elaboración adecuada de este escenario. “Construimos dos pistas: una de tierra y otra de cemento. Le dije a Alejandro que hiciera las pistas adecuadas, como tenían que ser para ese momento y así fue. Esas pistas causaron furor y los ojos de todo el mundo estaban puestos allí”, añadió John Harold Suárez. Asimismo, cuando se convirtió en senador de la república en 2020, impulsó un proyecto de ley para transformar los parques de Colombia en espacios de recreación activa. Aunque el proyecto fue archivado por falta de debate en el Congreso, gestionó con el Departamento de Prosperidad Social la implementación de esta iniciativa en el parque Biosaludable del Norte, en Buga. Allí se construyó un bowl diseñado nuevamente por Alejandro Caro, el cual fue inaugurado en octubre de 2020.


Desafíos de ser rider en Buga y en Colombia
La falta de apoyo por parte del municipio de Buga ha afectado significativamente el desarrollo del BMX Freestyle, tal y como se evidencia en el caso que expone Queen Saray Villegas en diferentes medios de comunicación. A pesar de sus logros, la atleta ha enfrentado grandes dificultades debido a la inexistencia de pistas adecuadas para entrenar y la falta de ayudas económicas por parte de la administración local.
Queen Saray y su hermana Liz Villegas, quién también practica el BMX, pero que tuvo una lesión que le impidió competir para ganarse un cupo en los Juegos Olímpicos, vienen de una familia de sector popular que no tenía para costear los gastos de competir fuera del municipio. “El municipio no nos ha apoyado. Nosotras por sí mismas buscábamos apoyo, nos dábamos a conocer con empresas o por las redes sociales. Siento que ellos han tenido las ganas de apoyarnos, pero como no conocían el deporte, eso parece ser lo que no les permitía apoyarnos”, expresó Queen Saray.
Por su propio esfuerzo, lograron participar en diferentes competencias nacionales donde siempre salían victoriosas. Esto atrajo la atención de la compañía de bebida energética Red Bull, y las comenzó a patrocinar cuando tenían 15 años. “Desde que empezamos con ellos, si tenemos una competencia y no nos brindan apoyo, ellos son los que siempre están. Con Red Bull no hay problema para llegar a otras ciudades y ni a competencias internacionales”, mencionan las gemelas Villegas.
La primera vez que las hermanas Villegas compitieron fuera del país fue en Estados Unidos, experiencia que les demostró la importancia de tener una pista en aptas condiciones “No fue hasta que viajamos que nos dimos cuenta de lo difícil que era. Tuvimos muchas contras: el parque era muchísimo más grande, las rampas mucho más altas y el tiempo era de 60 segundos a diferencia de las competencias nacionales. Como el parque era tan grande, cansaba más, a los 20 segundos ya estábamos agotadas”, recuerda Liz Villegas.

Alejandro Caro, uno de los pioneros de este deporte en el país, es un claro ejemplo de estas dificultades que enfrentan los deportistas para obtener apoyo institucional. A pesar de haberse dedicado 40 años al BMX, recibir respaldo del municipio no fue una opción para él en sus inicios, dado que el BMX Freestyle era una disciplina emergente, poco reconocida y aún no formaba parte de los Juegos Olímpicos. Sin embargo, su éxito en competencias internacionales y un patrocinio de una década con Red Bull, le otorgaron la credibilidad necesaria para impulsar el desarrollo de la infraestructura y el deporte en Buga.
Tras recibir el diploma olímpico, que se les otorga a los atletas que terminan entre los primeros ocho lugares en sus disciplinas, Queen Saray reconoce que a ella como colombiana y bugueña, le toca muy difícil porque no hay apoyo, ni tiene las mismas condiciones que otros países al momento de entrenar. “Nosotros no tenemos pista. Tenemos que salir a Costa Rica, a España, Londres, para poder entrenar como se debe. Lo de otras competidoras es que tienen oportunidad de entrenar, lo de nosotras es talento que no podemos desarrollar”. Alejandro Caro, su técnico, también denuncia este hecho: “Veníamos muy bien preparados. Tuvimos una temporada larga en Inglaterra. En un sitio especial, que no teníamos en Colombia, entonces tuvimos la oportunidad de entrenar allá. Tuvimos dos meses de preparación y nuestra atleta es otra. Solamente dos meses. La diferencia entre mi atleta y las otras atletas es que ellas han vivido bajo esos escenarios y el ambiente de las rampas especiales del BMX. Nosotros tuvimos preparación de meses. Ellas de años”.
Cabe resaltar que el 1 de agosto Queen Saray fue recibida en Buga con bombas, cánticos y una papayera, organizada por la alcaldesa y sus fieles seguidores. La Alcaldía únicamente le otorgó un diploma de reconocimiento por su destacada participación.

Las pistas que hay en Buga son pistas que, para ellas como riders profesionales, pueden ser muy riesgosas, ya que, al estar hechas de cemento, es más fácil que en la práctica de los trucos puedan lastimarse. Adicional a esto, la falta de escenarios adecuados afecta no solamente el nivel competitivo, sino también el nivel mental y emocional de un deportista. Para las hermanas Villegas, acostumbrarse a estar lejos de su tierra, de su familia y a la comida de otros países fue un proceso muy complicado y al cual todavía se están adaptando. “El tema familia, el tema comida, el tema cuidados es difícil. Una cosa es estar en la casa con su familia, entrenando, concentrado. Otra cosa es, ¿dónde duermo mañana? ¿Qué voy a comer? ¿En dónde me voy a quedar?; es un desafío mental también. A Queen le tocó el año pasado fácilmente 8 o 9 meses por fuera y fue bastante complejo”, expone Alejandro Caro.
Ser rider de un deporte urbano en Colombia significa enfrentar desafíos significativos en la búsqueda de reconocimiento y legitimidad. A menudo son asociados erróneamente con el uso de drogas; percepción que la comunidad de ciclistas está decidida a cambiar. A medida que riders como las hermanas Villegas, Sebastián Martínez, Stuard Ruiz y Luis Rincón demuestran sus capacidades y logran resultados, se avanza en la lucha por posicionar al BMX Freestyle en Colombia como una disciplina digna de admiración. Porque si bien es cierto que en el país esta disciplina aún se encuentra en un proceso de organización, se maneja de forma autónoma. No existen ligas especializadas, competencias regulares, ni un sistema de clasificación estandarizado que permita medir el rendimiento de manera comparable a otras disciplinas. Además, el BMX Freestyle no recibe la misma atención mediática que otros deportes, lo que puede limitar su crecimiento y la oportunidad de atraer patrocinadores, seguidores y nuevos talentos.

Es importante entender que esta disciplina requiere un tiempo considerable de formación y práctica para alcanzar un nivel competitivo. Considerando que es un deporte que carece de un reglamento unificado que norme aspectos técnicos, no hay un documento exhaustivo que defina cómo se debe montar o qué técnicas deben seguir los atletas. En algunos casos, las normativas son establecidas por organizaciones o federaciones a nivel local o internacional, pero no todas se adhieren a estas, lo que crea un desnivel en el desarrollo de este deporte.
Dificultades con los espacios deportivos y la inversión al deporte
El ex alcalde John Harold Suarez explica que Guadalajara de Buga es un municipio de categoría 2, lo que quiere decir que cuenta con población comprendida entre cincuenta mil uno (50.001) y cien mil (100.000) habitantes y cuyos ingresos corrientes de libre destinación anuales son superiores a cincuenta mil (50.000) y hasta de cien mil (100.000) salarios mínimos legales mensuales. Esta clasificación define algunas fuentes de financiación que el municipio debería destinar al deporte. Entre ellas, menciona el Sistema General de Participaciones (Presupuesto General de la Nación), el presupuesto anual del municipio (con recursos propios de aproximadamente $500 millones anuales), la sobretasa del 3% a contratistas, y los fondos provenientes de la Ley 19 de 1991 para el deporte, que en Buga ascienden a unos $800 millones anuales.
Otras fuentes de financiación serían los presupuestos de ordenanzas, impuesto a licores y tabaco, gestión de aprovechamiento comercial de los escenarios deportivos para alquiler de eventos, venta de publicidad, así como el patrocinio de la empresa privada. Incluso, hasta hace algunos años, la telefonía móvil destinaba un porcentaje al deporte. “¿En dónde aporta la alcaldía? ¿Dónde está la plata? La política con el deporte es cruel, es utilitarista. Yo porque soy profesional en deporte y conozco del tema. Pero la mayoría de concejales, de alcaldes y políticos en Colombia hablan y hacen inversiones al deporte durante campaña; cuando quedan se les olvida. La mayoría de municipios con la entrega de una mínima dotación dan por cumplido su apoyo al deporte”, expone Suárez.
El Artículo 52 de la Constitución Política de Colombia 1991, consagra el deporte y la recreación como derechos fundamentales para todas las personas, lo que implica una responsabilidad directa del Estado en garantizar la existencia de espacios adecuados. La creación de escenarios deportivos no debería ser opcional, sino una responsabilidad fundamental para asegurar que los ciudadanos ejerzan este derecho. Del mismo modo, la Ley 181 de 1995, refuerza lo anteriormente estipulado, ya que también exige la creación de espacios que fomenten la actividad física y el deporte. Al no cumplir con esto, el Estado no solo estaría fallando en garantizar un derecho fundamental, sino que también afectaría directamente el rendimiento de los deportistas, carentes de condiciones adecuadas para desarrollar su talento y competir a nivel internacional.
Aunque el BMX Freestyle no es el único deporte perjudicado, existen en Buga otras disciplinas que, como Queen Saray, se quejan por el descuido de los espacios deportivos y la falta de implementación para su práctica. Según el director del IMDER, Edward Hoyos, la financiación del deporte en el municipio está alineada con el Plan de Desarrollo de la Alcaldía, que busca responder a las necesidades planteadas por la administración local. Para los siguientes cuatro años, el plan de la alcaldesa Karol Martínez incluye invertir en varias áreas estratégicas: deporte social incluyente, deporte de alto rendimiento, infraestructura deportiva e inversión social, con el objetivo de mejorar las condiciones para los atletas y la comunidad deportiva.
Además, el 16 de julio se aprobó en segundo debate el proyecto de Acuerdo Municipal en el que la administración solicitó un empréstito de 20 mil millones de pesos para cubrir la situación fiscal del municipio, de los cuales se destinaría a la recuperación de espacios deportivos. “Yo no soy amigo de los endeudamientos, pero entendiendo la situación fiscal del municipio, conociendo la discusión del plan de desarrollo municipal y todos los sectores que quedaron fuera del presupuesto que el municipio tiene, es importante aprobar estos 20 mil millones de pesos, no solo con la intención de mejorar el recaudo para la inversión del municipio, sino también para traer plata para parques, y escenarios deportivos[…]”, opinó René Quintero, concejal del Partido Verde.
¿Nueva pista? Impactos del diploma olímpico en Buga

Traer el diploma olímpico a Colombia ha generado gran impacto, ya que posiciona a nivel internacional un deporte que aún se encuentra en crecimiento. Esta atención podría representarse como más apoyo institucional, inversión, y desarrollo de infraestructuras. Después del resultado histórico de Queen Saray Villegas en los Juegos Olímpicos, la gobernadora del Valle del Cauca, Dilian Francisca Toro, se comunicó con la atleta y publicó en su cuenta de X que se construirá una pista profesional de BMX Freestyle en el Polideportivo del Norte en Buga con su nombre. “Tu dedicación y disciplina son ejemplo para los deportistas jóvenes. En honor a tu talento, trabajaremos para que en Buga tengamos la pista, para que haya muchas más Queen Sarays representando nuestro Valle Oro Puro”.
El compromiso anunciado por la gobernadora Dilian Francisca Toro no tardó en materializarse. El 17 de enero de 2025, el medio TODO NOTICIAS confirmó que la Alcaldesa Karol Martínez, en gestión con la Gobernación del Valle, aseguró una inversión de 6 mil millones de pesos para la construcción de la pista profesional de BMX Freestyle. La obra, que se llevará a cabo en el Polideportivo del Norte, contará con especificaciones internacionales y se inaugurará en noviembre de 2025 con un campeonato suramericano de la disciplina. Con esta infraestructura, Buga deja de ser solo un referente simbólico y se consolida como un epicentro real para el BMX Freestyle en Colombia.
El histórico desempeño de Queen Saray no solo ha asegurado la inversión en infraestructura, sino que también se ha convertido en una fuente de inspiración para jóvenes, A pesar de las limitaciones en infraestructura y recursos, su éxito demuestra que el talento y el esfuerzo pueden llevar a los atletas colombianos a destacar en el escenario internacional. También, se evidencia que Colombia no solo tiene fuerza en deportes tradicionales, sino que también es competitivo en deportes alternativos, lo que podría motivar a otras instituciones deportivas nacionales a apostar e invertir más en el desarrollo de nuevos talentos. “Ya hay muchos niños que han salido por ahí a decir que les gusta la bicicleta. Nosotras lo dimos a conocer bastante. Nos falta es una pista. En otros países ya conocen el BMX, ya tienen pistas, tienen escuelas. Lo ideal sería seguir haciendo conocido al BMX, tener escuelas y enseñarles a los niños que quieren aprender gracias a este logro, que pueden llegar a tener la oportunidad de ser muy buenos”, menciona Queen Saray Villegas.
Con el fin de convertir a Buga en epicentro de BMX Freestyle, el 25 de agosto se realizó una competencia nacional llamada “Bal Bowl Cup” en el parque Biosaludable del Norte, donde se convocaron más de 200 deportistas de Bogotá, Popayán, Medellín, Armenia entre otros, y dos invitados internacionales de México y Arizona, Estados Unidos. De igual manera, aparece un movimiento deportivo llamado “Ciudad Paraíso” que desde el 2022 se había dedicado a fomentar e impulsar la escena y los “jinetes” locales, mostrando las últimas novedades del BMX o invitaciones a eventos y festivales en el municipio.
Gracias al furor causado por el diploma olímpico de Queen Saray, desde septiembre se creó en Buga el semillero «Futuros Atletas», un proyecto desarrollado por el Comité Olímpico Colombiano, la Federación Colombiana de Ciclismo y los Institutos Municipales de Deporte y Recreación (IMDER) del Valle del Cauca. Este programa ofrece clases gratuitas de BMX Freestyle para niños y niñas a partir de los 9 años, con el objetivo de fomentar el talento local y formar a la nueva generación de deportistas.
El entrenador Jhon Jairo Roldán, contratado por el Comité Olímpico Colombiano para liderar este proceso, explica: «El programa se basa en avanzar con niños desde cero, formarlos para que pierdan el miedo, se fortalezcan físicamente y ganen habilidad. La meta es que estos jóvenes puedan llegar a un.
nivel competitivo y que de ahí surjan nuevas estrellas». El director del IMDER de Buga, también subraya la importancia de esta alianza estratégica con el Comité Olímpico Colombiano y explica de qué manera aportarán en el proceso: “Desde nuestra institución estamos enfocados en promover el BMX Freestyle, visitando las escuelas municipales de Buga para invitar a niños y niñas a ser parte de este proceso. Además, estamos utilizando las redes sociales para ampliar la participación y fortalecer este bonito proyecto del Comité Olímpico Colombiano (COC)”.
El éxito de Queen Saray enfatiza, además, en el creciente rol de la mujer en deportes de alto rendimiento, lo cual tiene implicaciones sociales importantes como fomentar la igualdad de género y ayudar a deshacerse de estereotipos sobre las disciplinas que son consideradas exclusivas para hombres o para mujeres. “Siempre fue difícil montar siendo mujeres. Siempre nos decían que era un deporte para hombres y que no íbamos a llegar a ser buenas. A la final, eso nos ayudó para empezar a entrenar más fuerte y a proyectarnos a lo que queríamos, y pues venos aquí”, afirman las gemelas Villegas.
Es fundamental destacar cómo la reducción del presupuesto para los deportistas, que disminuirá en 848 mil millones de pesos, pasando de 1,312 billones en 2024 a 464 mil millones en 2025, representará un desafío aún más crítico para el desarrollo del deporte en el país. Tal como lo expresó Queen Saray: “El deporte es arte. El deporte les cambia mucho la vida a los atletas. Gracias a los apoyos que puede brindar el gobierno muchos de ellos han salido adelante. Mermar el presupuesto significa perder el rendimiento y no poder competir”.
Esta reducción no solo afecta el rendimiento de deportistas élite, sino que compromete el crecimiento de futuras generaciones. La disminución de recursos amenaza con desarticular procesos que, como el BMX Freestyle, han demostrado que con el apoyo adecuado el deporte colombiano puede brillar en las arenas globales. Antes esta situación, el director del IMDER de Buga, advierte: “Hay que prepararnos, hay que buscar otras fuentes de financiación y mirar a ver cómo solventamos este tema que realmente nos va a afectar a futuro, pues la necesidad de estrategias alternativas para mitigar el impacto de esta reducción presupuestal en el ámbito deportivo es importante”.

La “exclusividad” de Buga en el panorama del BMX Freestyle no se limita al diploma olímpico de Queen Saray, sino que también radica en la infraestructura ligeramente “adecuada” para la práctica de este deporte, que ha sido fundamental en su formación a lo largo de los años. Mientras otras ciudades y municipios han desviado su atención hacia otros deportes de nuevas tendencias, Guadalajara de Buga ha mantenido su enfoque en el BMX Freestyle. Alejandro Caro destaca que, a pesar de que el deporte no era olímpico al momento de la construcción de las pistas, se anticipó la necesidad de rampas para el entrenamiento, creando un entorno propicio para el desarrollo de habilidades. Esto ha permitido que Colombia se posicione competitivamente en el BMX, superando a naciones que, aunque cuenten con mejores condiciones, no han logrado alcanzar el mismo nivel de éxito. El talento existe, pero es vital contar con el apoyo adecuado para transformar ese potencial en logros concretos. Tal como menciona John Harold Suárez, el respaldo al BMX es fundamental y depende en gran medida de que quienes ocupan posiciones de poder comprendan y aprecien el deporte. Con el impacto del diploma olímpico de Queen Saray y la expectativa de una pista profesional en Buga, se abre la posibilidad de que Colombia no solo compita, sino que también brinde medallas olímpicas al país en el futuro.