Por: María Paula Rodríguez, Salomé Mizrachi y Valeria Cuellar
A través de las voces de las muralistas caleñas Irene No Muerde y Power Sun, exploramos cómo el muralismo feminista se ha convertido en una herramienta para disputar el espacio público, colectivizar el dolor y sembrar esperanza.
Entre relatos íntimos, sonidos de la calle y la fuerza del arte urbano, nos acercamos a las juntanzas que hacen posible que cada mural sea resistencia frente al patriarcado, memoria frente a la violencia, y recordatorio de que la ciudad también tiene rostro de mujer.