Nota: Los nombres que están con asterisco han sido cambiados para proteger la identidad de las personas.
Buenaventura es un lugar donde el sonido del mar se mezcla con el bullicio de la vida cotidiana. Aquí, la vida transcurre entre risas y juegos de niños, el ritmo de la música pacífica y la alegría de su gente. Pero también entre quejas y descontento. La comunidad ha vivido una historia de lucha constante por un recurso vital: el agua. Han intentado llamar la atención de las autoridades a través de diversas protestas. Las calles del puerto principal de Colombia se llenan de manifestantes que exigen soluciones. “¡Agua para todos!” es el grito que resuena en cada esquina. Las huelgas y los cierres de vías principales son comunes, paralizando el tráfico y afectando el comercio local.
Aunque Buenaventura es una ciudad rodeada por nueve ríos importantes (Dagua, Escalarete, Cajambre, San Cipriano, Anchicayá, Calima, Naya, Raposo y San Juan), desde hace varias décadas su población carece de acceso a agua potable.

Sin embargo, la razón de esta carencia no radica en la falta de fuentes hídricas, sino, más bien, en un problema de escasez biofísica, decisiones problemáticas y legados históricos relacionados con malas administraciones. Este problema tiene sus raíces en la falta de inversión en infraestructura, la operación y mantenimiento deficientes y la corrupción que ha permeado la gestión del servicio de agua.
“El problema de falta de acceso continuo de agua en Buenaventura no es solo un problema técnico, sino un problema de gobernanza”, señala el abogado Camilo Andrés Durán Acevedo, en su investigación “Secuestro del agua, saqueo de recursos públicos y lucha colectiva por la vida en Buenaventura”. El servicio de agua en Buenaventura ha sido prestado por diferentes entidades a lo largo del tiempo (Ferrocarril del Pacífico, Instituto de Fomento Municipal, Acuavalle, SAAB e Hidropacifico), con una trayectoria marcada por cambios en la prestación del servicio, dificultades en cobertura, calidad y una lucha constante de la comunidad por el acceso a este derecho fundamental.
Una tormenta en un vaso con poca agua
Un breve recorrido histórico nos permite entender que el problema se ha vuelto una “papa caliente” para las entidades públicas y privadas que han aceptado el reto de solucionar el problema de suministro de agua potable en Buenaventura. Acuavalle, empresa pública adscrita a la gobernación departamental, asumió la responsabilidad de la prestación del servicio de agua potable en la región y se encargó de gestionar el sistema de acueducto en la ciudad desde 1996. La entidad enfrentó dificultades para invertir en la expansión del sistema de alcantarillado y para cumplir con el compromiso de convertir los servicios públicos en una organización más eficiente. Por más de tres décadas, Acuavalle no pudo resolver el déficit hídrico regional, reflejando así las barreras y contratiempos en su administración. Ante la urgencia de optimizar la eficacia del servicio de agua potable, en 2002 se decidió privatizar el acueducto de Buenaventura.
En el año 2002, el servicio de agua se privatizó con el surgimiento de la Sociedad de Acueducto y Alcantarillado de Buenaventura. La alcaldía distrital creó esta entidad porque el operador del servicio, en ese momento Acuavalle, tenía planes de entregar la empresa y abandonar la ciudad. Era necesario que alguien continuara operando el servicio. Sin embargo, al momento de su creación, la SAAB carecía de las capacidades necesarias para ser operador: no tenía papeles, maquinaria, ni equipo.
La privatización del servicio de agua en Buenaventura ha resultado en una disminución de la calidad y accesibilidad del agua para la población, exacerbando el problema de escasez y afectando negativamente a los sectores más vulnerables de la comunidad. Don Ovidio, vigilante de un edificio residencial en el sector de Nueva Granada, comenta cómo se han agudizado los problemas con el servicio del agua con el paso del tiempo: “Yo tengo 68 años y te puedo decir que, si el servicio de agua en su momento era deficiente, después de que se volvió dizque privado algo que debería ser público, nos tienen penando” .
Por lo tanto, decidieron contratar a alguien con la experiencia y conocimiento requeridos. Así surgió Hidropacífico, una empresa formada por dos compañías paisas: Empresas Públicas de Medellín (EPM) y Schrader Camargo Ingenieros Asociados S.A.U, que ya habían operado acueductos en Antioquia. Se estableció con el propósito de operar el servicio en Buenaventura, y “el contrato firmado tenía una duración de veinte años”, como lo menciona Javier Andrés Herrera, coordinador del área de Acueducto y Alcantarillado.
Esta privatización no incluyó ninguna contraprestación específica. Hidropacífico asumió la gestión del servicio, pero los problemas persistieron. Esto llevó a protestas, acciones legales y la creación de organizaciones comunitarias para defender este derecho fundamental. La población bonaverense empezó a expresar su inconformidad con la prestación del servicio de Hidropacífico, que tuvo el manejo del servicio de agua en la ciudad durante 16 años (desde 2001 hasta 2017). Muchos usuarios se han unido para denunciar el descontento de un servicio ineficaz, en contraste con las experiencias positivas que muchas poblaciones han tenido con otras empresas.
La Liga de Usuarios de Servicios Públicos, del Barrio Centenario, manifestó que, con el cambio de administración, el suministro de agua, en vez de mejorar, empeoró. Lucía Lizalda es una madre que vive en el barrio La Independencia. Debido a la falta de agua en su comunidad, debe recorrer largas distancias diariamente, pero está decidida a proporcionarle a sus hijos lo esencial para su bienestar: “Recuerdo que, con Acuavalle, el servicio de agua era más constante. Aunque se demoraba un poco, todos los días teníamos acceso a este recurso vital. A pesar de los desafíos, la constancia en el suministro era un alivio para la comunidad, que dependía de este servicio para su bienestar. En cambio, con Hidropacífico, el agua era más lo que no aparecía que lo que sí. No llegaba puntual a las horas que ellos mismos establecían, pero el recibo siempre llegaba a tiempo a los hogares.”.
Frente a las constantes problemáticas, aparecieron algunas organizaciones que buscaban mejorar la situación. Entre ellas, un movimiento que surgió en 2014 bajo el nombre de Movimiento Cívico y que cambió su nombre en 2017 a Movimiento del Paro Cívico. Felipe Angulo, una figura destacada en la lucha por el desarrollo y la justicia social en Buenaventura, ha sido una voz clave de esta agrupación. Como líder de Desarrollo Rural de la Mesa de Productividad y miembro del movimiento Paro Cívico, ha trabajado para promover la participación ciudadana y el progreso de su comunidad: “Salimos a las calles en mayo de 2017, pero la planificación viene desde 2014. Un grupo de personas y organizaciones decidimos organizarnos para visibilizar a Buenaventura mediante mesas de trabajo con diferentes peticiones y decirle al gobierno nacional: Aquí estamos, ayúdennos a salir de este atraso en materia de desarrollo que tenemos, en áreas como agua, educación y salud. Aún seguimos en esa lucha”.
Con la finalización del contrato de Hidropacífico, durante la administración de Víctor Vidal (”alcalde electo para el periodo 2019-2023“), la Sociedad de Acueducto y Alcantarillado de Buenaventura (SAAB) asumió la operación del servicio de agua potable a partir del 1 de enero de 2022. Con este cambio en la gestión, se esperaba que la frecuencia y la calidad del servicio de agua potable en Buenaventura mejoraran.
Al finalizar el contrato con Hidropacífico, no quedó claro qué sucedería con los trabajadores de la empresa. Existía incertidumbre sobre si continuarían prestando servicios a la ciudad o si quedarían desempleados, ya que este punto no se había incluido en la negociación. Como resultado, los trabajadores quedaron efectivamente sin empleo.
Camila Góngora*, supervisora del servicio de agua en la SAAB, explica que la empresa, sin previo aviso, anunció recortes de personal debido a problemas financieros, lo que obligó a los empleados a buscar alternativas para mantener a sus familias: “Durante dos meses hubo rumores sobre la situación de la empresa, pero nada oficial. Luego, la empresa anunció que estaba atravesando dificultades financieras y que habría recortes de personal. La noticia nos tomó por sorpresa y generó mucha incertidumbre entre mis compañeros y yo. Durante ese tiempo, me quedé sin empleo y tuve que buscar alternativas para mantener a mi familia. Fue un periodo difícil, lleno de dudas y preocupaciones”.
A pesar de esto, existía un compromiso por parte de algunos políticos, senadores y sindicatos vinculados a la empresa, de que, después de un período prudencial, se comenzaría a contactar a aquellos con la experiencia necesaria para la operación de los servicios. Seis meses más tarde, en junio de 2022, se inició la contratación de todo el personal. Esta era la conciliación acordada entre Hidropacífico y Sociedades de Acueducto y Alcantarillado de Buenaventura (SAAB): definir el futuro laboral del personal que se encontraba en riesgo de desempleo, aproximadamente 180 personas.
“Afortunadamente, después de varios meses, la situación se resolvió y algunos de nosotros fuimos recontratados. La mayoría de las personas que están ahora en el SAAB siguen siendo como el 100% de Hidropacífico. Hay más del 80%. La verdad, no tengo las cifras claras con exactitud, pero sí hay aproximadamente 100 personas de las 180 que decían que tenían que entrar a trabajar dentro de la organización como se les había prometido. En su gran mayoría, es personal operativo. Hay claramente mucha más gente porque el SAAB se organizó muy distinto a como estaba el operador privado, que era Hidropacífico”, explica Camila Góngora.
La nueva alcaldesa de Buenaventura, con el agua hasta el cuello
La empresa SAAB tuvo un cambio en su corporación convirtiéndose en la Sociedad de Acueducto, Alcantarillado y Aseo de Buenaventura (SAAAB). Pese a ello, la gestión con fines de lucro de las empresas privadas ha generado conflictos y resistencias en la población, destacando la necesidad de repensar el modelo de prestación del servicio ante la ineficiencia del mismo.
Jhoan Giraldo, un residente del barrio Nueva Granada que enfrenta esta situación a diario, comenta que la falta de agua potable ha convertido su vida en un desafío: “Vivo en el barrio Nueva Granada y aquí el agua no llega constantemente. Cada vez vamos de mal en peor con el servicio de agua. ¿Cuántos cambios de empresas hemos tenido y nada? Solo tenemos agua por ciertas horas, día de por medio en la madrugada. Nos levantamos en medio de la noche para llenar tanques y en recipientes el agua que logramos recoger. Esta situación afecta mi salud. Tener que cargar y almacenar agua en tanques es agotador. A veces, el agua tarda hasta ocho días en llegar, lo que nos obliga a racionar lo poco que tenemos para cocinar, lavar y bañarnos. Es una batalla constante y desgastante, que vivimos las personas del barrio, una realidad que esperamos cambie algún día”.
Además, un número creciente de ciudadanos en Buenaventura elige expresar sus quejas sobre el servicio de acueducto a través de diversas plataformas digitales de la SAAAB, como Facebook. Estas son un claro reflejo de la frustración y el descontento de la comunidad, que se siente afectada por la falta de un suministro de agua adecuado. Las plataformas digitales han emergido como un canal fundamental para que los habitantes de la región hagan oír sus voces y demanden mejoras en la infraestructura y el servicio de sus barrios.




El 29 de octubre de 2023, Ligia del Carmen Córdoba ganó las elecciones como candidata del Partido de La U, convirtiéndose en la primera mujer alcaldesa de Buenaventura elegida por votación popular. Córdoba es una activista y líder política que ha desempeñado roles como directora técnica de cultura, concejala durante dos períodos consecutivos y gerente territorial para el Pacífico de la Gobernación del Valle del Cauca. Con un fuerte compromiso por el desarrollo de la ciudad.
Ante las denuncias por los problemas de acceso al agua, la alcaldesa, en una entrevista para los medios, expresó su preocupación por el tema, manifestando que la entonces gerente de la SAAAB debe dar la ruta para resolver el problema del agua: “No se trata de que no haya agua, o de que el Río Escalerete esté seco; hay lugares donde no hay ríos, pero sí hay agua potable, porque existen estrategias que generan la posibilidad de que haya agua (…) “La falta de agua también es un acto de violencia (…) Una lucha vana históricamente”, concluyó Córdoba.
Sus declaraciones parecen mostrar un compromiso con el bienestar de la comunidad y una búsqueda de soluciones prácticas para problemas históricos, dejando ver su postura en diferentes medios. En una de sus intervenciones, la alcaldesa mencionó: “Le dije al presidente Gustavo Petro que hace cuatro años no hacen ni una obra para avanzar y que con la ayuda de él es posible que nosotros cumplamos ese sueño de tener agua potable.”.
Además, dentro del plan de gobierno de la alcaldesa, aprobado por el consejo municipal, se destaca su punto crucial bajo el subtítulo “Agua Potable como un Derecho de Todos y Todas”. Este plan incluye varias iniciativas clave para mejorar el acceso y la calidad del agua potable en el Distrito de Buenaventura. Estas iniciativas están diseñadas para mejorar el servicio, abordando tanto la infraestructura como la distribución y disponibilidad del recurso, mostrando que la implementación efectiva de estas medidas será crucial para garantizar que el agua sea verdaderamente un derecho accesible para todos los habitantes del distrito.
Desde el 24 de agosto del 2024, la Sociedad de Acueducto y Alcantarillado, por instrucciones de la alcaldesa, ha implementado un nuevo esquema de prestación de servicios. Este esquema consiste en suministrar el servicio en días fijos a diferentes sectores de la comunidad. Además, se menciona que los viernes se utilizan para contingencias y reparaciones, así como para realizar pruebas y llegar a aquellos sectores que, por condiciones normales, no reciben el servicio de manera regular.
Sin embargo, estas estrategias tienen limitaciones significativas que no se cumplen a cabalidad. Por ejemplo, en el barrio Cristal, donde se afirma que hay agua todos los días, la realidad es diferente. A pesar de las promesas, la falta de agua sigue siendo un problema.
Sofía Mina, trabajadora social que ha vivido durante más de 10 años en el barrio El Cristal, comparte su preocupación sobre la falta de acceso a servicios básicos en la zona. “Es sorprendente ver cómo constantemente aparecen listados en las redes de SAAAB y hasta en el Canal 2, anunciando que el barrio el Cristal cuenta con servicio de agua todo el día, cuando en realidad no es así”- afirma-. “La semana pasada, por ejemplo, solo recibimos agua dos veces”.
Infraestructuras hídricas en declive y el problema del clima
El proyecto de renovación de la infraestructura hídrica de la ciudad es una iniciativa crítica que aborda las ineficiencias actuales en las tuberías principales. Estas tuberías, encargadas de transportar el agua desde la planta de producción hasta los hogares y negocios de la ciudad, han mostrado signos de deterioro que resultan en fugas y pérdidas significativas. Hay sectores que reciben agua por pocas horas al día, mientras que otros tienen un suministro de hasta 18 horas. Cuando el agua llega a la ciudad y se distribuye por todo el territorio, surgen pérdidas a causa de fugas o conexiones ilegales.
Javier Andrés Herrera, coordinador del área de Acueducto y Alcantarillado, menciona lo siguiente: “Estas pérdidas se denominan pérdidas comerciales y se estima que representan aproximadamente el 85% del total. Esto significa que, del 100% del agua producida, solo el 15% llega efectivamente a los ciudadanos, y este porcentaje es el que se distribuye de manera intermitente”.
La reparación de las infraestructuras de conducción (como fugas) es una responsabilidad asignada al gobierno nacional, ya que este tiene la responsabilidad de asegurar que estas infraestructuras funcionen correctamente para evitar problemas de salud y garantizar el bienestar de la población. Se ha planificado que este proyecto se ejecute en un plazo aproximado de 16 años, comenzando desde 2024. No solo mejorará la calidad del servicio para los residentes, sino que también contribuirá a la conservación del recurso hídrico, alineándose con los objetivos de desarrollo sostenible a largo plazo del país, tal como señala Herrera. No obstante, aún no se han completado todas las obras necesarias para su consecución.
En el barrio El Refugio, fundado hace más de 30 años, la falta de infraestructura básica es evidente. A pesar de su larga existencia, este barrio carece completamente de pavimentación y servicios esenciales. Uno de los problemas más graves es la ausencia de un sistema de tuberías para el suministro de agua potable. Aunque las tuberías principales pasan cerca de la zona, los residentes dependen de la recolección de agua de lluvia, lo que evidencia una significativa falta de acceso a servicios básicos.
Juan Hinestroza, un joven residente del barrio El Refugio, comparte su experiencia —entre una mezcla de frustración y tristeza— sobre la falta de servicios básicos en su comunidad: “Es increíble que, en pleno siglo XXI, en mi barrio, ubicado en la zona urbana de Buenaventura, no contemos con un sistema de alcantarillado ni de acueducto, ni nada por el estilo. Es muy triste, porque las personas de nuestra comunidad nos vemos obligadas a ir con nuestras botellas o canecas a recoger agua en los barrios vecinos, lo que implica trayectos largos cuando no ha llovido y no hemos podido recoger agua de lluvia. Es realmente desgastante, porque nuestras necesidades están siendo vulneradas”.
Al ingresar a la zona del río San Cipriano, se puede notar un aviso que dice que se está llevando a cabo un proceso de mejoramiento en el sistema de acueducto en el sector del río Escalarete. Sin embargo, también se observa que muchos tubos están en mal estado, debido al tiempo que han estado a la intemperie:









“Las tuberías llevan más de un año tiradas sin ser instaladas. Han venido a revisar la situación aproximadamente tres veces, si no estoy mal, y en algunas ocasiones trajeron materiales. Sin embargo, como suele suceder en Buenaventura, todo se quedó en simples visitas y no se ha avanzado como siempre simplemente plata robada”, dice Pedro Ríos*, habitante del sector.
Por otro lado, la temporada de lluvias se vuelve otro dolor de cabeza. Las precipitaciones intensas incrementan significativamente el caudal de los ríos, lo que hace que sobrepase la capacidad de la planta de tratamiento e impide procesar el exceso de agua eficientemente. Como resultado, las autoridades deben suspender el servicio de agua con mayor frecuencia para garantizar la seguridad y calidad del suministro. “Durante la temporada de diciembre, que coincide con el fenómeno de El Niño, nos enfrentamos a severas sequías. Este fenómeno exacerba los problemas existentes, obligándonos a implementar medidas de racionalización del servicio más estrictas debido a la escasez de agua. Sin embargo, tras superar el período de sequía, hemos comenzado a estabilizar el suministro de agua”, explica Herrera.
La privatización del servicio de agua en Buenaventura tuvo como objetivo introducir reformas que promovieran la eficiencia. No obstante, la participación de empresas privadas como SAAAB y Hidropacífico no ha solucionado los problemas existentes y ha generado descontento entre la población, lo que ocasiona movilizaciones sociales que buscan recuperar el control público sobre la distribución del agua.
Anderson Gamboa, un maestro de construcción, compartió su visión sobre la situación del servicio de agua: “Vivo en Buenaventura desde hace más de 20 años y, lamentablemente, el servicio de agua sigue siendo un gran problema. Seguimos enfrentando cortes frecuentes y la calidad del agua no siempre es la mejor. Es frustrante ver que, después de tantos años, aún no se han resuelto estos problemas básicos”.
Además, su experiencia en diferentes barrios de la ciudad le ha permitido ver la magnitud del problema y su impacto en la comunidad: “He visto cómo las familias se ven obligadas a buscar alternativas costosas para obtener agua potable, cómo los niños se enferman debido a la mala calidad del agua y cómo la falta de inversión en infraestructura básica afecta el desarrollo de nuestra ciudad”, agregó Gamboa.
Sofia Rentería, residente y comerciante del barrio El Jorge, comenta lo siguiente: “Como dueña de un pequeño negocio de comidas en Buenaventura, el servicio de agua es crucial para mis operaciones diarias. Sin embargo, los cortes frecuentes y la baja presión del agua han afectado negativamente mi negocio. A menudo tengo que cerrar temprano o buscar soluciones alternativas, lo que resulta en pérdidas económicas”.
En esta investigación se ha podido evidenciar que los estratos 1 y 2 presentan mayores irregularidades en el servicio del agua.
“Lo más irónico es que, mientras la comunidad sufre por la falta de agua, los negocios ubicados en el parque, el bulevar, la Sociedad Portuaria y los famosos hoteles 5 estrellas que son los que pasan la comuna 5 siempre parecen tener suministro constante”, destacó César Vargas, otro habitante de Buenaventura. “Es como si hubiera dos realidades paralelas en nuestra ciudad. Por un lado, nosotros los residentes luchamos por acceder a agua potable, mientras que los comercios y empresas disfrutan de un suministro estable y confiable en la zona céntrica o no mejor turística”, agregó.
Esta disparidad llama la atención sobre la falta de equidad en la distribución de recursos básicos en Buenaventura. Yecid Marín, residente de la comuna 12, expresa su frustración y cansancio ante la falta de cumplimiento de las promesas hechas por la empresa SAAAB: “Estoy harto de ver cómo solo prometen y no cumplen. Los tanques de Loma Alta, que se suponían iban a mejorar el suministro de agua en nuestra comuna, no han mejorado en nada. Vivo en la comuna 12 sur y la situación es peor que antes. Llevo 15 días sin agua”.
Sin embargo, en un comunicado, la empresa SAAAB destacó la importancia de los tanques de Loma Alta para el abastecimiento de agua potable: “Estos tanques desempeñan un papel crucial en el abastecimiento de agua potable para el sector 12 y la comuna 12, lado sur. Su construcción no solo responde a una necesidad inmediata, sino que también representa un compromiso con la calidad de vida de nuestra comunidad”.
La contradicción entre las palabras de Marín y el comunicado de SAAAB es evidente. Mientras la empresa asegura que los tanques están cumpliendo su función, los residentes de la comuna 12 siguen sufriendo la falta de acceso a agua potable.
Por su parte, Mateo López expresa lo siguiente: “Estamos en Buenaventura, un lugar donde tanto el gobierno como los gobernantes actúan a su antojo. Los problemas persisten, y dentro de cinco años se acordarán de mí. La situación seguirá siendo la misma, dominada por el mismo ciclo de promesas vacías y contratos que no benefician a la comunidad”.
Irónicamente muchas comunidades que viven alrededor de los ríos carecen de fuentes hídricas adecuadas. En estas áreas, el acceso al agua potable es un desafío constante, y los habitantes se ven obligados a recolectar agua de lluvia para subsistir.
“Aquí, los niños han desarrollado anticuerpos. Para nosotros, el concepto de agua limpia parece un lujo reservado para los turistas. Dependemos de la recolección de agua de lluvia para sobrevivir”, expresa la lugareña María Mosquera*.
Estas problemáticas llaman la atención, ya que Buenaventura fue declarada oficialmente por el gobierno como Distrito Especial, Industrial, Portuario, Biodiverso y Ecoturístico en 2017. A pesar de este reconocimiento y las ventajas que conlleva, la ciudad enfrenta un crecimiento lento y se ve afectada por múltiples desafíos que obstaculizan su desarrollo integral.
La declaración de Distrito Especial generó grandes expectativas, ya que implicaba un tratamiento preferencial por parte del Estado y una inversión significativa en infraestructura, servicios básicos y proyectos de desarrollo sostenible. Sin embargo, la realidad es diferente. Los desafíos persisten, afectando la calidad de vida de los habitantes y el potencial económico de la región.


