Escuela de Comunicación Social
Universidad del Valle

“Están entre nosotros”

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En los últimos años en Estados Unidos, el discurso oficial del gobierno del presidente Donald Trump se ha apropiado de una retórica apocalíptica que identifica a los inmigrantes del país con "aliens" invasores que deben ser erradicados con el fin de defender la seguridad nacional. Los alcances de esta narrativa institucionalizada quedan de manifiesto en declaraciones oficiales que exhiben en directo y con orgullo la cantidad total de arrestos alienígenas.

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Por: Laura Sofia González Brand

Por años, se ha creído que los “Aliens” existen, seres desconocidos que llegaban desde otros mundos para amenazar la existencia humana. Las películas, los programas de televisión y las teorías conspirativas construyeron la imagen del invasor extraterrestre como un enemigo capaz de poner en peligro la seguridad y el modo de vida de una nación. Sin embargo, esa figura dejó de pertenecer exclusivamente a la ficción para trasladarse al terreno político. Imagínese despertar una mañana y descubrir que su país está siendo invadido. No por ejércitos extranjeros ni por naves espaciales descendiendo del cielo, sino por personas que caminan entre la multitud, hablan otros idiomas y cruzan fronteras en busca de una vida mejor.

En los discursos y publicaciones de Donald Trump, la imagen del invasor reaparece bajo una nueva forma: la del migrante. A través de un lenguaje cargado de temor, confrontación y amenaza, los extranjeros son representados como actores que ponen en riesgo la seguridad, la economía y la identidad nacional. De esta manera, el discurso político construye una narrativa donde Estados Unidos aparece constantemente bajo ataque y donde la autoridad del líder se fortalece mediante la promesa de proteger a la población frente a un “enemigo externo”. 

Uno de los elementos más característicos del discurso de Donald Trump, que también hijo de inmigrantes, es la construcción de una figura de autoridad basada en la demostración constante de poder y la apelación al miedo como mecanismo de legitimación política. A través de sus intervenciones públicas y trinos en redes sociales, Trump suele presentar el mundo como un escenario de amenazas permanentes que requieren respuestas contundentes por parte de un líder fuerte. En este sentido, su discurso recurre frecuentemente a la identificación de enemigos: como migrantes, gobiernos extranjeros, opositores políticos o movimientos sociales. Esta estrategia discursiva no sólo busca movilizar emociones como el temor y la incertidumbre, sino también consolidar una imagen de liderazgo capaz de restaurar el orden frente al supuesto caos. De esta manera, el miedo se convierte en un recurso retórico que fortalece su autoridad y justifica posiciones políticas de carácter nacionalista y confrontativo.

«No hope or dream we have for America can succeed unless we stop the illegal immigrant invasion.» («Ninguna esperanza o sueño que tengamos para Estados Unidos puede tener éxito a menos que detengamos la invasión de inmigrantes ilegales»), dijo el presidente Donald Trump dijo en una convención del Partido Republicano de 2024.

La narrativa Alien de los Estados Unidos

Pero volviendo al término Alien, resulta pertinente mencionarlo porque la página oficial de la Casa Blanca creó un sitio web que utiliza esta denominación. Desde su presentación, el portal instaura una narrativa en la que estos supuestos «Aliens» aparecen como sujetos que han llegado a habitar el territorio estadounidense y a convivir con la población local. Aunque en la práctica se trata de personas que desarrollan actividades cotidianas similares a las de cualquier otro habitante, exponen una diferencia fundamental: no pertenecen a ese lugar.

“Aliens have been walking among us, living in our neighborhoods, and interacting with us in our daily lives. They’ve shopped in the same stores, attended the same classes as our children, and lived seemingly normal human existences. With one exception — they do not belong here. (Los extraterrestres han estado caminando entre nosotros, viviendo en nuestros barrios e interactuando con nosotros en nuestra vida diaria. Han comprado en las mismas tiendas, asistido a las mismas clases que nuestros hijos y llevado una vida humana aparentemente normal. Con una excepción: no pertenecen aquí)”.

Algo que resulta especialmente interesante de la página web es la narrativa con la que inicia: primero presenta a los “invasores” y luego introduce la figura de un salvador que no permaneció en silencio frente a una problemática que, según el propio discurso oficial, lleva años atormentando a Estados Unidos. Ese salvador es representado por el presidente Donald Trump, quien aparece como el líder capaz de revelar una supuesta verdad que otros gobiernos habrían ignorado u ocultado:

“Until one man finally had the courage to tell the truth. Bold. Unapologetic. Unafraid. President Trump was the first to call out the real danger Aliens pose to every American family, every community, and the future of our nation. (Hasta que un hombre finalmente tuvo el valor de decir la verdad. Atrevido. Sin disculpas. Sin miedo. El presidente Trump fue el primero en señalar el verdadero peligro que suponen los extraterrestres para cada familia estadounidense, cada comunidad y el futuro de nuestra nación)”.

En la plataforma se presenta una actualización en tiempo real del número de migrantes capturados por las autoridades migratorias. Al momento de escribir este texto, el contador registraba un total de 3.129.930 personas. Junto a esta cifra aparece un «Mapa de detenciones de alienígenas», un recurso interactivo que muestra los lugares donde, supuestamente, están siendo capturados estos «invasores».

El dispositivo aparenta tener una intención informativa, pero tiene el factor subjetivo de generar una amenaza constante, compartiendo los lugares nativos de los arrestados, sus presuntos cargos criminales e invitando a otros ciudadanos a “unirse” a este mecanismo.

Por otro lado, da cuenta de la efectividad y rapidez con la que opera el gobierno, transmitiendo los arrestos que están ocurriendo en ese preciso instante y dando la imagen de que están contraatacando inmediatamente.

La elección del término “Alienígena” tampoco es casual, la palabra dentro de su significado oficial significa “extranjero”, pero este gobierno quiere crear un imaginario colectivo de la figura del extraterrestre: un ser desconocido, ajeno y potencialmente peligroso. Esta doble carga semántica permite que el término funcione simultáneamente con su significado oficial, el de la RAE, pero también como recurso simbólico, contribuyendo a construir una percepción específica sobre los migrantes y sobre su lugar dentro de la nación.

También resulta llamativo que no todos los extranjeros sean representados bajo la misma categoría de amenaza. Dentro de esta narrativa, la figura del alienígena invasor no suele recaer sobre todos los grupos migrantes por igual. Los europeos han sido percibidos de manera distinta y pueden salir y entrar de esa “tierra sagrada” con mayor libertad. Mientras que quienes son señalados con mayor frecuencia como «ilegales» o como un problema para la nación suelen provenir de América Latina, África y otras regiones del Sur Global.

Según Van Dijk (1999), el discurso político suele instaurar el concepto del “nosotros” y “ellos”, una distancia que agrupa pero que al mismo tiempo establece unas fronteras simbólicas que divide los sectores de la sociedad. Así es como la otredad puede ser catalogada como Alien o invasora y los “nativos” como los puristas que siempre han pertenecido a esa tierra. Y es una lógica que opera muy bien en esta era de la polarización política, en donde todo es negro o blanco; o haces parte o no.

Y mientras el gobierno estadounidense clasifica, contabiliza y exhibe diariamente los arrestos de personas extranjeras, más de un millón de colombianos residen Estados Unidos, según un estudio de Pew research center, en 2021. Muchos de ellos llegaron a ese país impulsados por las mismas desigualdades económicas, políticas o sociales que el discurso oficial omite.

Y ahora, con la llegada al poder de Abelardo de la Espriella, un mandatario que ha manifestado públicamente su cercanía y cooperación con el gobierno estadounidense, se podría configurar un nuevo escenario para la política migratoria entre ambos países. En ese marco, Colombia podría convertirse en un engranaje de las estrategias impulsadas por Estados Unidos para facilitar la deportación de aquellos «aliens» o «extraterrestres» colombianos.

Y una plataforma como esta, además de crear un imaginario colectivo, también interpela a quienes son considerados los «nativos» para que participen activamente en la identificación y denuncia. Y el discurso deja de ser meramente eso y comienza a promover prácticas de vigilancia, exclusión y control sobre quienes son catalogados como los «otros».