Escuela de Comunicación Social
Universidad del Valle

La Estrella, de la loma para Cali

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Desde la ladera, cientos de personas le han apostado a transformar su territorio. Pasar de oleadas violentas a resignificar sus calles a través de la historia, el arte y el turismo, requiere de mucho más que resistencia. La comuna 20 se aferra a la esperanza y a una promesa de transformación, simbolizada en una estrella que se construyó hace tantos años y que ha brillado para los siloeños y para toda la ciudad.

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Por: Milton González

Decenas de personas cada semana van a la comuna 20 de Cali a conocer la historia de Siloé. Líderes sociales y cooperativos han comprometido su vida para la transformación de su territorio. Han logrado derrocar estigmas y abrir fronteras que antes eran impenetrables. Como espectadora y protagonista de una gran parte de la historia de la comuna, una estrella, que alumbra desde la seis de la tarde, ha acompañado y acompañará  a los siloeños en los devenires de la resiliencia.

La tradición católica y colombiana nos ha sugerido construir un pesebre cada año. Todos los diciembres, millones de colombianos se dan a la tarea de conseguir los materiales que le rinden homenaje al pueblo de Belén. Para construir ese pueblito siempre se utilizan casitas de cartón, acomodadas como si estuvieran en la falda de una montaña. Desde la parte baja de la ciudad, millones de caleños han asemejado el grupito de casitas de los pesebres al cúmulo de viviendas de la comuna 20. Así como los pesebres se adornan, la comuna 20 también debía tener su estrella.

Desde que comenzaron los asentamientos en la década de 1920, las casas de Siloé eran tipificadas como invasiones, construidas, en su mayoría por personas migrantes del Cauca, Nariño y de la zona cafetera, atraídas por la oportunidad de trabajar en las minas de carbón aledañas a la zona. La esterilla, el bahareque y el barro, iban moldeando poco a poco una gran comunidad que se sostenía bajo la promesa de una nueva oportunidad en la mole de cemento del Valle del Cauca. 

En el año 1955, desde el municipio de Pradera, llegó a la ciudad de Cali Alberto Marulanda, cerrajero de profesión y sobre todo un soñador. Con rapidez se encariñó del territorio que se llamaba La Hacienda Siloé. Por ello, veía con preocupación como cientos de niños deambulaban por las inclinadas calles enlodadas de la ladera. Ideó entonces un plan para que todos esos niños pudieran tener una buena educación. A pesar de que Marulanda solo cursó hasta tercero de primaria, contaba con la experiencia, los conocimientos y el carisma necesario para llevar a cabo su plan. 

A mediados de los años 60, “el profe Marulanda” comenzó su primera escuela – nombrada como la Escuela del Niño Jesús de Praga- en una casa de alquiler. El salón contaba con algunas sillas de plástico y un tablero que debían compartir todos los profesores, quienes no eran licenciados pero, como Alberto Marulanda, tenían la experticia de su oficio. Es entonces cuando, en 1964, el “profe Marulanda” comenzó a soñar con una estrella que adornara al “pesebre” llamado Siloé y de la misma manera, pudiera alumbrar a todas las casitas que no contaban con electricidad. Reunió a sus alumnos, padres de familia y vecinos en la escuela. Es allí donde dibujó a la ladera y una estrella en la parte superior. “Vamos a hacer una estrella en la parte alta de Siloé y ustedes son las cabezas”.

Totalmente convencido de su idea, todos los días cargaba un collar con un dije de estrella, como en analogía a una promesa que debía cumplirle a su comunidad. Pero no sería hasta nueve años más tarde, que su sueño pudo cumplirse. 

“No es un capricho, es un sueño”

Durante esos años, el profe Marulanda solicitó la ayuda de la junta de acción local con el fin de reunir fondos para la construcción de la Estrella, pero, se encontró con la negativa de algunos de sus miembros y de líderes sociales del barrio, que argumentaban que una estrella era una pérdida de dinero y de tiempo, ya que ese dinero se podía invertir en un buen acueducto y alcantarillado. Tercamente, el profe Marulanda continuó con la idea de la Estrella, pero esta vez, recaudaría los fondos de manera paulatina con una alcancía accesible a toda la comunidad.

El profe marulanda (camisa de cuadros). Foto tomada del sitio web del Museo Popular de Siloé.

En el año 1973, la alcancía ya contaba con 300 pesos colombianos, suficiente para comprar madera, guaduas, bombillos, plafones y puntillas. La comunidad, encabezada por el profe y algunos carpinteros y ebanistas, se puso en la tarea de construir con sus propias manos la estructura de la Estrella de Siloé, la cual debía estar erigida en el punto más alto de la loma, exactamente al lado del tanque de agua número 1 en el sector de Guayabales. 

El 5 de diciembre de 1973, Jesús Abel Ramirez, Alfonso Gómez y Virgelina Barbosa, líderes del sector, fueron hasta las oficinas de Emcali para solicitar el permiso de instalación de la Estrella. El gerente de Emcali, Julio Mendoza Durán, de forma un tanto evasiva, les dijo que regresaran después y que iba a evaluar la idea. Los tres siloeños expresaron que la solicitud era una simple cordialidad y que la estrella iba a ser instalada con o sin permiso. Ya cuando los tres estaban saliendo del edificio, el gerente los volvió a llamar y sorprendido al leer la carta que le habían dado, no solo les dio la autorización, también les prometió hacer una estructura metálica para la estrella.

Días después, exactamente el 16 de diciembre de 1973 a las 6:05 de la tarde, una estrella de cinco puntas alumbró por primera vez la ladera occidental de Santiago de Cali, cumpliendo así el sueño del profe Marulanda y de miles de siloeños que festejaron en las calles de su territorio.

Documental Sueños de Colores (2007) de Alexander Giraldo

Foto tomada del sitio web del Museo Popular de Siloé.

Una luz en medio de la violencia

Luego de 8 años de la instalación de la Estrella, el 30 de noviembre de 1985, desde las fuerzas militares comenzó la operación “Navidad Limpia”, la cual tenía como objetivo expulsar a quince miembros del grupo guerrillero M-19 de la comuna 20. El grupo guerrillero, que operaba en el sector desde hacía algunos años, contaba con la defensa de 15 combatientes, quienes no siguieron la orden de su comandante Afranio Parra de no disparar en contra del ejército.  

En una batalla desproporcionada, 2500 hombres del ejército ingresaron en la loma y atacaron sin chistar a los miembros del grupo insurgente. Con once guerrilleros dados de baja, dos soldados, un suboficial, un agente y once civiles muertos, la operación militar culminó el 3 de diciembre, dejando decenas de casos de violaciones de Derechos Humanos, ejecuciones extrajudiciales y torturas.

Las historias de violencia que se escenifican en la comuna 20 eran la portada de los periódicos que se vendían en la ciudad. Los grupos armados y pandillas, hacían que Siloé se convirtiera en una zona de guerra donde pocos podían entrar. 

Comúnmente, y aprovechándose de los vacíos legales en Colombia,  los delincuentes utilizan a los niños y adolescentes como carne de cañón para cumplir con sus fechorías. Oportunamente, se instalan en sectores vulnerables en donde el dinero es escaso y pueden convencer con facilidad a los jóvenes habitantes para que formen parte de su grupo delictivo. Es así como Siloé, se configuró como un sector de fronteras invisibles y una de las mecas del hampa en la ciudad. 

En 1982 nació Jhon Fredy Guevara, más conocido como “el mono”. Criado por sus padres y por su hermano mayor, Jhon Fredy aprendía a amar su territorio y empezaba a reconocer el sentido de comunidad. Su padre repartía platos navideños todos los diciembres, y cada vez que parecía que se iban a acabar, llegaban más a su cocina para que los repartieran. El pequeño Jhon Fredy no entendía cómo surgían nuevos platos de comida cuando ya habían repartido centenares, a lo que su padre le respondió: “Hijo mío, esto es el intercambio, la minga. Esto es lo que nos va a salvar”. Palabras que siempre recuerda y pondría en práctica muchos años después. 

Cuando Jhon Fredy estaba entrando a su adolescencia, su padre enfermó y no pudo volver a trabajar. Jhon trabajaba en un club de tenis y su hermano en construcción, pero al final del mes, el dinero no era suficiente. Comenzaron a llegar propuestas a sus oídos, y al mismo tiempo, amenazas sí no las aceptaba. Sin otra salida y viendo las necesidades en su hogar, aceptó agarrar las armas por primera vez e ingresar a una guerra barrial. Es así cómo Jhon Freddy, con un legado de cerrajería, mientras aprendía el oficio que había sacado adelante a su familia, iba ganando enemigos en todos los barrios.  

La Estrella, como un personaje omnisciente, presenciaba cómo Jhon Freddy, años después de que su padre hubiera fallecido, continuaría en la guerra por el control del sector. Siendo enemigo de gran parte de Siloé, Jhon se convirtió en uno de los más peligrosos delincuentes en la comuna 20. Ni él ni su hermano podían acercarse a ciertos sectores porque inmediatamente el plomo les llovía de todas las esquinas. Cali se convirtió en una de las ciudades más peligrosas del mundo, con 11. 449 personas asesinadas entre 1993 y 1998- Y Siloé, un punto álgido de esa violencia: Jhon y su combo debían armarse hasta los dientes. 

Como consecuencia de la ola de violencia en la ladera,  un grupo  de aproximadamente 150 muchachos liderados por Jhon lograron “cercar” la Estrella y convirtieron al sector en un territorio prácticamente impenetrable. Dice: “Yo miro al cielo y digo, eh muchachos, muchas gracias por dar la vida por esa huevonada, nosotros no podíamos permitir que colocaran oficinas en nuestro territorio”.

Luego de 10 años siendo personaje principal en la guerra barrial de Siloé, nació su hijo Jhon. Con este suceso se dio cuenta de que su estilo de vida era demasiado peligroso para su familia y decidió transformar su actuar. A pesar de no estar de lleno en la guerra,  aún continuaba protegiéndose con armas; las escondía debajo de su armario y salía con algunas para defenderse. Cuando su hijo tenía 5 años, Jhon iba a salir armado como de costumbre, pero no tomó la precaución de que su hijo viera lo que sacaba de debajo del armario. Sin más, le mostró a su hijo todo lo que guardaba, pero su pequeño se notó disgustado por las pistolas.

“Usted sabe, hermano, qué significa para una persona como yo que desde los 13 años o 14 años entró en la guerra a manipular armas de todas las clases y tener enemigos de todas las clases y de todos los puntos y en un momento decir ‘No vuelvo a cargar armas, si querés matarme, mátame’. Eso es como cambiar de polo a polo en un segundo, y si vos estás en un lugar cálido y te vas para el polo te morís”.

Al regreso, Jhon vivió la experiencia que cambiaría su vida para siempre. Su hijo lo estaba esperando y le dijo: “Papá, no me gusta eso, llévese todo eso. Yo voy a trabajar para ayudarlo”. Y cómo si se hubiera quitado una venda, inmediatamente se deshizo de sus armas y se prometió a sí mismo que su vida iba a cambiar. 

En el año 2019, viendo el abandono de La Estrella, se apropió de su territorio y creó el grupo Cooperativo La Estrella de Siloé, apostando al turismo y al cambio social en su sector. De la misma manera, recordó las palabras de su padre y creó la iniciativa “Pueblo Alimenta al Pueblo”. Jhon Freddy recordó la capacidad que tenía su familia para recoger alimentos y repartirlos por todo el sector, por esta razón y viendo la necesidad alimenticia de muchas familias de la comuna, trató de convencer a sus amigos y vecinos de formar una olla comunitaria, sin embargo no recibió las respuestas que esperaba. No obstante, la familia de Jhon sí estuvo dispuesta a ayudarle y a crear la primera mesa de Pueblo Alimenta al Pueblo. 

“Si no tiene, lleve. Si tiene, ponga. Si no, intercambie”

Poco a poco, la mesa de Pueblo Alimenta al Pueblo se sostenía de forma autónoma. La mesa se convirtió entonces en una muestra de apoyo colectivo. La comunidad empezó a llevar bolsas de frijoles, arroz, lentejas, aceite, etc. A su vez, la familia de Jhon cocinaba en grandes ollas a fogón de leña entre 250 y 300 almuerzos diarios, logrando con éxito el objetivo de Jhon. Tocó varias puertas en busca de aumentar los aportes a la olla. Sin embargo, en muchos lugares le cerraron la puerta en la cara,  y en otros, consiguió que personas de diferentes barrios de la Comuna 20 se unieran en su causa. Es así cómo Jhon Freddy y el grupo Cooperativo La Estrella, conformado por Dolly Lozano, Yulieth Muñeton, Sara Zuñiga, Sofia Zuñiga, Luis Carlos Barona, Stiven Patiño, William Guevara y Brandon Guevara, paulatinamente comenzaron a ser reconocidos. Jhon como un líder social y un símbolo para su comunidad, y el grupo como una iniciativa transformadora del territorio. 

Foto tomada de la cuenta Instagram de Cooperativo La Estrella.

Después, el grupo Cooperativo La Estrella implementó un turismo comunitario que partía desde las estaciones del mio cable hasta La Estrella. Pintaron casas, andenes y calles, logrando configurar los senderos de un nuevo turismo en la ciudad. Todo esto a pesar de que los líderes de la junta de acción comunal no le dieron el apoyo necesario. “La comuna 20 no está para hacer turismo al barrio. Haga su tour ahí nomás en la estación del cable”. Claramente y con la terquedad que lo caracteriza, Jhon Freddy encontró la manera de que los turistas pudieran acompañar su tour hasta la Estrella.  

Jhon Freddy es un personaje de aquellos que expresan lo que sienten en el corazón. Sus palabras salen sin filtros y por eso se ha ganado más de un “chicharrón”. Decirle que no, significa abrirle aún más las puertas. Va a millón por hora tal como los sueños que pasan por su cabeza y tal vez por eso, se anima a transformar su territorio y a proteger su comunidad. 

Comunidad señalada y estigmatizada durante décadas por una parte de la sociedad caleña, quienes miran por encima del hombro a quienes han tenido que vivir sin la presencia del Estado. Es por eso que Jhon Freddy vive en resistencia y cada tanto recuerda el estallido social del 2021; una guerra contra el gobierno, en la cual temió perder la vida a manos de un Estado que le ha dado la espalda un montón de veces. Quizás en medio de la cruel violencia ejercida por la autoridades sobre los manifestantes de Siloé, la indignación de Jhon Freddy se convirtió en un motivo más para estar convencido que el verdadero cambio de su territorio debía nacer desde allí. 

En una de las muchas jugadas que realizan los encorbatados, en el año 2008, cambiaron la estrella de cinco puntas por la de dieciséis. A pesar de que Emcali prometió realizar el mantenimiento periodico de la estructura, la estrella fue abandonada por más de diez años. De ese modo, Jhon Freddy al tomar el liderazgo del sector, se subió con un arnés  para reparar todos los daños que el municipio no había reparado.

En medio del estallido social, y  gracias a la gestión del grupo cooperativo, el youtuber mexicano Luisito Comunica visitó el sector. Es en ese momento, donde Siloé fue visto ante los ojos del mundo como un territorio de resistencia y que apostaba a salir adelante desde su propia comunidad. A partir de allí, es dónde quizás llegaron las buenas nuevas al grupo.

El año 2021 representó para el grupo Cooperativo La Estrella, una época en la cual los sueños de sus miembros se verían reflejados en el territorio. Desde hacía muchos años, los habitantes de la Estrella utilizaban el tanque de agua número 1 como un mirador; colocaron una escalera de madera en el costado del tanque y trepaban a los turistas hasta la cúpula de la estructura. Es por eso que el grupo encabezado por Jhon Freddy, se propuso que este mirador tuviera un acceso mucho más sencillo. Luego de donaciones y dineros ahorrados gracias al turismo, los muchachos del grupo lograron construir unas escaleras con base metálica y además, acordonaron la circunferencia del tanque con tubos de hierro. 

Con cincel y martillo, pero más con el corazón. Jhon Freddy rompió la gruesa pared del tanque para hacerle una puerta. Adentro, abandonado por muchos años, los muchachos encontraron escombros, basura y animales muertos. Luego de eso, adecuaron el lugar para convertirlo en un centro cultural y comunitario. El tanque número 1 de Emcali del sector de guayabales metamorfoseó en el sitio predilecto para el muralismo tanto en su exterior como en el interior, se transformó en un lugar para el aprendizaje y en un icono del trabajo comunitario. 

Actualmente, la Estrella de Siloé no está brillando. Pero, por un buen motivo. Gracias al trabajo del grupo Cooperativo La Estrella, este icono de la comuna 20 y de la ciudad de Cali será nuevamente de 5 puntas, retornando a la estrella que diseñaron en 1973, con la diferencia de que la nueva, tendrá miles de bombillos led que alumbrarán mediante una computadora. Pronto veremos una nueva estrella, mucho más grande, más brillante y más llamativa, pero seguirá siendo la misma que ideó el profe Marulanda hace tantos años, seguirá siendo ese milagrito en la ladera que alumbrará tanto a las casas como a los corazones de los habitantes de Siloé.

Junto con organizaciones como el colectivo Cancha Grande, Cali Elegante, el Museo Popular de Siloé, el sueño de Jhon Freddy ha logrado lo que hace algunos años era impensado. Subir a la Estrella de Siloé era sinónimo de “meterse en la boca del lobo”, en donde sus habitantes tuvieron que sufrir una exagerada violencia. Hoy, y gracias a los colectivos, organizaciones e iniciativas mencionadas anteriormente es que la comuna 20 y el sector de La Estrella se han transformado para siempre.

Fotografía tomada de la cuenta X de la Secretaría de Desarrollo Territorial y Participación Ciudadana.

“Si algún día despierto y veo que no está la Estrella,  creo que sería muy triste, creo que sería una derrota. No solamente para mí, sino para toda nuestra comuna. Si eso llegara a pasar algún día, dejaríamos de ser Siloé. Es sencillo, esto es lo que nos representa a nosotros como comuna. Ahora que no hay estrella, se siente el vacío aquí y se siente el vacío en la parte de abajo de la ciudad. Si no hay estrella, es como si nos borraran del mapa, es como si dejáramos de existir, porque esto es lo que nos representa a nosotros. A nosotros no nos representa ni siquiera un alcalde ni una gobernadora.”