En enero del 2011 Palmira no sufrió los estragos del invierno que azotaba al resto del país, pero una ola de violencia inundó sus calles. Según los diarios locales, los culpables de estos altos índices de homicidio y criminalidad fueron “móviles pasionales, venganzas personales, altos niveles de intolerancia, la problemática social de algunos sectores, la falta de oportunidades educativas, el dinero fácil, el desempleo y la inadecuada utilización del tiempo libre...

“Existen barrios en Palmira donde las bandas del delito y el sicariato conviven en casas con jefes que pagan arrendamiento y comida. Compran el grano en las plazas de mercado y pagan cumplidos los servicios públicos, incluyendo televisión satelital para observar delitos a escala mundial. La policía sabe dónde se encuentran esas cabezas, pero tiene miedo de abrir esas madrigueras con sus ratas dispuestas a acabar con toda la ciudad”. Fernando Estrada, filósofo y analista.

Cuando por fin el público se cansó de aplaudir, aquel talentoso hombre vestido de blanco inició acrobáticos movimientos sobre llamas de fuego en un cajón. La música retumbaba y yo sólo quería verle sus veloces pies luchando contra el calor de ese fuego artificial. En un arrebato inesperado el hombre me miró como si fuese la única en la plaza de toros, a pesar de las dieciséis mil personas que disfrutábamos esa final de rumba y movimiento.

El arrechón, el tumbacatre, el pipilongo, el curao, la tomaseca y el caigomosjuntos, son sólo algunas de las bebidas derivadas del Viche, un licor insigne del pacífico extraído de la caña de azúcar. Cuando Víctor Mario Mina lo probó por primera vez quedó tan prendado de su sabor que hoy es conocido como El Vichero del Distrito.

Hace seis meses y veinticinco días la señora flacuchenta que compraba media libra de carne en la tienda de los paisas, aquella que queda en una de las esquinas del barrio Los Robles, al oriente de Cali, dijo un tanto preocupada y asombrada: “¿Sabían que ayer en la tarde mataron al esposo de La Reina?”.

Cada vez que Adriana pasa por los almacenes de ropa, los sensores vibran. Para explicar la activación de las alarmas de metales en los aeropuertos, porta un carnet que revela su excepcional condición. En un giro desafortunado de la vida esta mujer de 33 años sufrió un accidente que transformó totalmente su cuerpo. También su forma de ver la vida.

Iba tranquilo. La última vez que cayó Jorge, el 7 de octubre del 2008, estaba cubriendo una ruta hacia la Costa Pacífica nariñense, y aunque  manejaba un doble troque cargado con casi una tonelada de cocaína, como en todos los viajes que había hecho durante años, iba tranquilo…

Los visitantes que pisan los restos de lo que fue el campo de la barbarie 70 años atrás, van dejando gruesas huellas en la nieve, marcas que se borrarán en la próxima tormenta pero que no se comparan con las huellas invisibles que este lugar deja en las mentes. En Auschwitz se tatúa el horror y la vergüenza a cada paso.