Mientras avanzan los diálogos en La Habana, nos preguntamos ¿qué aprendizajes puede sacar el país de sus anteriores desmovilizaciones?, ¿bastará con desarmar a los guerrilleros para alcanzar la paz?, ¿qué tareas deberá realizar la ciudadanía para reincorporar a los combatientes en otras prácticas?, ¿cómo se deben reparar a las víctimas? Las respuestas ofrecen un  panorama complejo pero necesario de afrontar.

Detrás de las mujeres que durante más de dos décadas han abastecido los hogares de miles de caleños, hay una historia. Antes que las cadenas de grandes superficies hagan desaparecer las plazas de mercado, rendimos un homenaje a las mujeres de la galería Alameda. ¿Sabes quién abastece la comida en tu casa?

Al tratar Let Us Now Praise Famous Men, la singular obra del reportero y poeta James Agee, dije que su documental poético prefiguraba una de las tendencias básicas del periodismo literario contemporáneo la de aquellos reportajes que, como el de Agee, reivindican y hacen explícita la presencia e incluso la intervención subjetiva de sus autores, convencidos de que la objetividad y los medios que -se supone- permiten alcanzarla son un ardid cognoscitivo íntimamente relacionado con el discurso periodístico hegemónico, de raíz positivista y funcionalista.

“El ya clásico reportaje de Gay Talese sobre las ocultas costumbres sexuales de los estadounidenses, aborda uno de los grandes temas de nuestro tiempo de forma magistral, sorprendente y reveladora.

Su inocencia es pervertida por la pobreza absoluta. El cuero cálido de la pelota, reemplazado por el hierro helado del revólver. Quizá, tras sus pies desnudos, sus ojos taciturnos y esa piel ambarina, sólo existen las escenas de muerte y desolación que se viven día a día en las calles polvorientas de El Troncal.

“El hombre nace bueno, la sociedad lo corrompe” Novalais

Ondulantes montañas y cerros de colores. De ríos e imponentes abismos y volcanes; y suaves cantos de pajaritos. La casa de mamábuela. Los envueltos de choclo y las cosechas de café y papa. Todos recuerdos de su infancia en aquella tierra fértil donde nació. Una zona rural de Buisaco, un municipio de Nariño.

Caminan en silencio y sin saber muy bien a dónde dirigirse. La Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) está en el cuarto piso, es la única orientación que tienen y deciden continuar sin preguntarle a nadie. 

Son las 4:12 pm. Me siento como si llegara a una cita médica. Acabo de subir cuatro pisos por las escaleras y me dirijo al apartamento 305C. A pesar de ser casi hermanos, estoy nervioso. No sé cómo saludarla, ni qué decirle, ni cómo entrevistarla, ni siquiera tengo preparadas las preguntas. La puerta es de color café….un café amargo y oscuro. Se alcanzan a ver los huequitos en la madera. Se abre. “¡Aleja!, llegó Andrés”, grita la hermana menor.