Lo que un viejo jamás olvida.

Hace treinta y dos años, los techos de tejas de barro, los muros de bahareque y el 40% del centro histórico de Popayán, se vinieron abajo después de que un sismo de 5.5 grados sacudiera la ciudad. Lilia Gómez, una mujer anciana oriunda de Popayán, cuenta cómo lo vivió. 

En la Cali de inmigrantes abundan historias agitadas con personajes enigmáticos; se escucha el “Dios le pague” y  el “vuelva pronto”; se puede comer un pan con forma de cocodrilo, degustar una empanada con sabor a calle, probar el jugo que levanta muertos o descifrar el aroma del sancocho de pescado. Travesías gastronómicas por lugares de paso y abasto.

El mundo globalizado ha inundado de comidas exóticas las mesas caleñas. La promesa de vivir otros mundos se ofrece ahora como posibilidad latente. Pero ¿Cómo comer platos foráneos sin atender a las maneras y los ritos que los caracterizan? ¿Hasta qué punto se conservan los protocolos cuando la globalización arrasa con los sentidos de las culturas?

La producción de desperdicios de los seres humanos recoge como frutos la destrucción de la vida. Las cifras de la acumulación  de desechos alcanzan proporciones alarmantes. La montaña de Navarro en Cali se ha levantado en el oriente como un monumento a la indiferencia que desafía la ceguera de los despilfarradores.

“La esquizofrenia es un portal que te lleva a otras dimensiones”

“No mami, no es un muerto. Estamos grabando un video”

“De repente agarraron al grupo que iba adelante de nosotros. Llegaron cuatro camionetas y varios policías en moto. Como había llovido, ellos no podían entrar a todos lados. Escuchábamos que a Raúl le decían cosas por el radio: ‘Dale hacia arriba. Dale hacia abajo ¡Escóndete!’. Sobre nosotros volaban helicópteros. En el suelo había muchas piedras y nos tocaba caminar arrodillados. A mi mamá se le estaban cayendo las uñas y yo andaba todo golpeado… Mejor dicho: feo. Encontramos un lugar para escondernos, había muchas plantitas y un árbol muy grande. Allí estuvimo’ quietos, poco más de dos horas”.

Más conocido como Raphael, Germán Serrano Bautista es un creador que luego de cruzar los estudios de ingeniería y filosofía, se dedicó a cantar. Esta autora, atenta a leer las expresiones no verbales y la acción psicológica de sus personajes, nos dibuja un retrato a viva voz.