Desplazamiento, narcotráfico y mestizaje: aristas de una misma ciudad.

Mirada a un pasado latente. Hoy Cali muestra las marcas de décadas de migraciones masivas y asentamientos, de tiempos conflictivos con dinero líquido ilegal, y de una cultura que, a fuerza de cambios, se empieza a resquebrajar, a fundir su forma tradicional de imaginarse.

Las palmas y los árboles de la Calle Quinta se agitan con la brisa típica de las seis de la tarde. Tras el ventanal de un bus del MIO, se observa una pequeña parte de la ciudad inquieta que jadea tras el trajín de la hora pico. La noche cae sobre Cali, una ciudad que no duerme y arde. Sobre esa calle quinta de árboles y palmas, en uno de los barrios más antiguos de la ciudad, se levanta imponente el Hospital Universitario del Valle.