En Cali, a diario más de 1500 toneladas de residuos sólidos reutilizables son mezclados con productos húmedos que destruyen sus propiedades y los convierten en basura. Pero más allá del desaprovechamiento de los materiales, la contaminación de las aguas, la aparición de enfermedades y el mal manejo de los rellenos empiezan a pasar su cuenta de cobro a los caleños. 

El gobierno de Juan Manuel Santos creó el programa Ser Pilo Paga en 2014 para brindar educación superior a jóvenes de escasos recursos. Cuatro años después, con más 40.000 beneficiarios, casi billón y medio de pesos invertidos en becas, subsidios y publicidad, y con el fantasma del desfinanciamiento de las universidades públicas, sólo queda preguntarse si el programa realmente es la solución a la educación superior.

A pesar de que el gobierno colombiano ha creado proyectos para combatir el hambre en el país, como el Programa de Alimentación Escolar (PAE), sus políticas no han sido suficientes. Ante esta necesidad, en Cali han surgido iniciativas ciudadanas que buscan plantarle cara al hambre y extender manos de solidaridad. 

Le llaman Enano. No lo es. Mide 1.75, tiene 16 años, un creciente prontuario judicial y es, según él, uno de los tres millones de hinchas que tiene Deportivo Cali. Repite junto a Melissa, su novia, octavo grado en la institución educativa 20 de Julio.  Caminan tomados de la mano hasta el Parque de los Estudiantes, comen helado en Dancali y acuden, cumplidamente, a la tribuna norte del Coloso de Palmaseca, estadio del Cali.

Pedro tiene 71 años. Aprendió a tomar fotos a los 22 y desde entonces recorrió el país haciendo fotos en las calles y cubriendo fiestas. En Puerto Tejada, Cauca, donde reside hace 29 años, los álbumes familiares conservan muchas de sus fotos. Pero hoy su cámara permanece en un maletín viejo y empolvado. En un mundo donde las máquinas son cada vez más inteligentes y accesibles, muchos oficios se han ido deteriorando hasta desaparecer.

Fácil y rápido son las exigencias favoritas de las generaciones recientes, sin importar el valor artesanal, histórico o estético de una creación; oficios exigentes como hacer instrumentos de cuerda, sin ninguna herramienta eléctrica, hoy son casi impensables. Sin embargo, en el Eje Cafetero sobreviven creadores que dan garantía de por vida por sus tiples manuales y celebran las obras hechas por sus propias manos. 

Cada cuatro años las elecciones parlamentarias mueven un poderoso aparato económico encargado de conseguir votos para candidatos al Congreso de la República. Roy Barreras es uno de los congresistas más visibles y votados del país. Durante las elecciones de este año, mi familia recibió la oferta de trabajar en su campaña. Así fueron las semanas que vivimos al interior de su maquinaria electoral.

Contar historias asignadas por los editores es parte del oficio: a mí eso me ha ayudado a mejorar en todo sentido, porque me ha enseñado a medir la realidad más allá de lo que a mí me atrae.