En enero del 2011 Palmira no sufrió los estragos del invierno que azotaba al resto del país, pero una ola de violencia inundó sus calles. Según los diarios locales, los culpables de estos altos índices de homicidio y criminalidad fueron “móviles pasionales, venganzas personales, altos niveles de intolerancia, la problemática social de algunos sectores, la falta de oportunidades educativas, el dinero fácil, el desempleo y la inadecuada utilización del tiempo libre...

 

Por:  Alexander Giraldo Ocampo

 

...Esto sin contar con lo que ocurre al interior de los hogares”. Y es que la situación en homicidios no pintaba bien, ya que en el 2009 se presentaron 196 asesinatos y las cifras del 2010 aumentaron a 246. En los primeros 31 días del 2011 murieron 33 personas. Treintaitrés muertos y medio con éste: Jairo Cabal, quién recibió dos puñaladas que casi lo mandan al barrio de los acostados, pero que sobrevivió y ahora nos cuenta apartes de su vida mientras enumero las víctimas de un mes aciago para hacer una radiografía de ciudad; el retrato de una realidad que no se manifiesta con palabras sino con muertos. 

Jairo Cabal, se dedica a reciclar y a ayudar de mandadero en un granero que queda cerca del barrio La Emilia. Lugar en el que ha vivido toda su vida:

Todo Palmira no lo conozco, me da miedo salir del barrio. Toda la vida he vivido en La Emilia. Bobadas de uno, pero sí me gustaría conocer. Mi casa queda cerca del colegio Jorge Eliecer Gaitán donde estudié la primaria. Amigos nunca he tenido por aquí, todos son recicladores y hasta lo roban a uno. Hay gente que me ha invitado a robar pero les digo que no, no me gusta. Nunca escucho noticias, pero sé cómo anda todo, uno no anda deseándole la muerte a nadie y de un momento a otro se da cuenta de que esa persona está muerta. Yo le tengo miedo a la calle, por eso me he estado acostando temprano estos días. Palmira era sana, muy sana, una cosa muy chévere. En ese tiempo uno se dejaba llevar de los hermanos ¿ve? Cualquier cosita, me mandaban a hacer y ahí mismo salía. Cuando estaba pequeño me ponían a hacer oficio y mantenía en la casa. Pero vaya mande usted un peladito de esos ahora y verá que hasta lo roban, antes hay que pagar para que se lo hagan (comprar bazuco). Siempre he vivido por acá, por la 36. Este barrio en ese entonces era sano, ahora se dañó verracamente, antes nadie metía droga. Yo fui mecánico, engrasaba y cambiaba aceite. Nunca jugué futbol y el Nintendo no me tocó. Mi juventud fueron los años setenta, era muy bonito todo. Ahora tengo 44 años, y hace apenas doce estoy en las drogas, haga la cuenta. Empecé a meter bazuco de una por la carrera 39 llegando a la 40, una amistad y un hermano mío que vive en Cali me metieron en esto. Mi hermano no recicla. Él tiene familia, yo soy soltero. Tengo dos hermanas y cuatro hermanos. Ellos empezaron a no dejarme entrar en la casa, todo por la droga que me dejó en la calle. Un primo me ayudó a organizarme donde estoy ahora. Vivo agradecido con él, con mis hermanos no. Esta ciudad siempre ha sido mala y violenta, en el pasado no tanto, pero ahora es cuando la gente se está poniendo tan mala que quieren coger a los demás y hacer lo que ellos digan y no más.

 

 

 

El primer asesinato del nuevo año ocurrió el 1 de enero a las 3:30 de la madrugada. Era sábado y Darwin Escobar Quintero fue ultimado a balazos en un sector popular de la ciudad.

Ese mismo día a las 5:45 de la madrugada murieron abaleados Edwin Brand y Otoniel Hurtado, cuando se dirigían en moto por la vía que de Palmira conduce a Tienda Nueva. Fue el primer doble homicidio del mes.

El 2 de enero, en horas de la noche, fue asesinado a balazos el celador de la Estación de Servicio Terpel Camilo Eliecer Martínez Piedrahita de 24 años, al intentar frustrar el robo de la Estación. Los dos ladrones tomaron su arma de dotación y huyeron del lugar. Ese mismo día, en la madrugada, apareció el cadáver de Diego Fernando Piedrahíta Ruiz en la carretera entre Palmira y el corregimiento del Bolo. Murió por múltiples impactos de bala.

El 3 de enero en la madrugada, fue asesinado por dos sujetos el soldado profesional Aisen Hawer Mendoza Toro, de 33 años cuando trataba de recuperar sus pertenencias. Luego de recibir varios disparos, los hombres hurtaron su moto Vivax 115 en la que los seguía. El hecho ocurrió en el barrio Santa Rita.

El miércoles 4 de enero dos hombres abalearon, a las 8:30 de la noche, a Carlos Arturo Londoño de 40 años en su casa, ubicada en el barrio Hacienda Buenos Aires. La víctima murió camino al hospital.

 

 

¿Será que tengo los pulmones gastados de tanto meter bazuco?, la droga que más consumo es Carvacetino; es para el mango: yo sufro del corazón. Cuando empecé con esto no fumaba ni cigarrillo. Me dejé seducir por la droga y no le hice caso a los problemas de la gente. A veces me pongo a pensar las cosas y digo: esto es malo. Pero uno se deja llevar. Como siempre he estado en la calle, a veces digo: si me quieren matar pues que me maten, ya para qué. Uno para salir de esta vaina tiene que irse para otro lado, abrirse, pero estando aquí mismo no es capaz. Ningún amigo mío ha salido de las drogas. A mí hasta me han dicho que por qué no ensayo otra vaina, pero yo no me he dejado llevar de otras vueltas, sólo bazuco. Yo les digo: déjenme, esto es una vida bacana y cada cual la vive como quiera. Por aquí, por el barrio, hermano, éstos son unos vividores a costillas de uno: los campaneros y los que hacen las vueltas. A veces vivo como aburrido y quisiera irme lejos hermano, lejos. Pero las ganas de meter vicio lo dominan a uno. La vida en la calle es mala, todo es malo si uno se deja llevar. No hace muchito estuve por ahí por Radio Uno, por ahí por toda la 38 y un muchacho me cogió y me dijo: ahhh, éste me cae mal y casi me pega siendo familia mía. Eso fue el sábado. La vida del reciclador es una peleadera todos los días. Que ve que esto, que ve que lo otro, es un alegato diario. A veces quisiera estar bajo tierra. Soy muy nervioso y no me gusta que me regañen, yo no quiero ser más que nadie.

El 6 de enero fueron asesinados cuatro hombres con arma de fuego (a diferente hora y en distinto lugar) en el barrio San Pedro: a las 12:30 PM fue abaleado Fernando Andrade Brand, de 38 años por un sicario que se movilizaba junto a otro sujeto en una motocicleta Honda Biz. A las 4:15 de la tarde un sicario en motocicleta asesinó de un disparo a un mendigo que caminaba tranquilamente por el sector. Éste quedó identificado como N.N. Alrededor de las 4:00 PM fue asesinado Alexis Bonilla Marín de 20 años. En ese mismo sector, dos sicarios adolecentes acabaron con la vida de Edwin Orozco de 31 años, mientras se movilizaba en bicicleta. El 7 de enero apareció el cuerpo sin vida de un hombre con signos de tortura en la vía que conduce del corregimiento palmirano de Rozo a la ciudad de Yumbo. Quedó identificado como N.N. en las instalaciones de Medicina Legal.

Esta ciudad se ha vuelto muy inconforme, uno no sabe si está bien o mal. Hay amigos que sirven y otros que no, no todos son iguales, digamos en el sentido del pensamiento, no todos piensan igual, pero ante Dios yo digo ¡ay no no no Señor bendito! llévame más bien. Yo hasta tuve deseos de hacer cosas malas con mis hermanos ahí en la casa. A veces he visto gente haciendo sus vueltas y no digo nada, ni me va ni me viene. Uno tiene que pensar en lo de uno. Soy religioso, por ahí tenía un librito de Jesús y se me perdió, varias personas me han dicho qué tal que esta condición en la que estoy sea falta de fe; hoy uno promete una cosa y mañana, mañana, no es capaz de cumplirla. Yo soy uno que ha tenido de todo, tenía mi casa, mi carro, yo pagaba mi arrendo, vivía a lo bien, yo no quería ser un Don Nadie. Y ahora que me veo, que ha pasado el tiempo ¡Dios mío!, ¡Dios santo quisiera estar muerto!, uno siempre piensa más en lo malo que en lo bueno. Sólo tuve un amigo, ya no recuerdo su nombre, un día se lo llevó la policía. No me había dado cuenta que tenía problemas con la ley y un día lo pillaron robando. Tuve algo con él, y por ese tiempo era muy amistoso. Ese vendía droga y también me mandaba a comprar. A veces me pongo a pensar en él y no me hallo.

El sábado 8 de enero dos amigos fueron asesinados a balazos en inmediaciones del Parque del Azúcar. Eran Carlos Alfonzo Tenorio Sabogal, de 26 años y Jorge Armando Molina de 23. Un sicario en compañía de otro sujeto, motorizados, abrió fuego contra el par de jóvenes que murieron en el lugar, uno alcanzó a correr varios metros antes de ser alcanzado por las balas.

El 9 de enero fue abaleado por un hombre que se movilizaba junto a otro en motocicleta, Carlos William Asprilla, de 32, en el barrio La Emilia. Murió minutos después mientras era atendido en el hospital Raúl Orejuela Bueno. El 10 de enero, a la 1:20 de la madrugada, dos sicarios en moto abordaron a Juan Pablo Ocampo Sánchez, de 34 años, y lo mataron de varios disparos en la cara. El hecho ocurrió en el sector de La Emilia.

Este mismo día, apareció en la zona rural de Palmira el cuerpo sin vida de Antonio Galarraga Rendón, de 24 años. El hallazgo se hizo en el callejón Filadelfia vía a Tienda Nueva. El martes 11 de enero, a las 3:45 PM en el barrio El Paraíso, un sicario disparó por la espalda a Jhon Edison Rentería Aragón, de 29 años, mientras se movilizaba en bicicleta. Murió instantáneamente.

¿Qué es Dios? Dios son cosas de la vida, vueltas que él le ha puesto a uno. Él lo está poniendo a prueba a uno. Tuve un hermano que casi me mata, se murió y a los días me enfermé yo. Y ahí fue cuando empecé a echar pa` atrás en la casa. En ese tiempo tenía un amigo, un negro pues, que hasta a la mujer casi la mata, eso fue en el barrio Marroquín de Cali. Luego volví a Palmira. Yo me pongo a ver la gente que esta tirada por ahí… Hay niñas que se dejan llevar… Aquí y en Cali hay metederos donde uno se deja llevar por esa vaina; no le deseo mal a nadie. Nunca he robado, pero sí me han llegado a robar hasta la cadena. Yo usaba cadenas de oro, relojes. Nunca me han quitado algo que yo haya querido mucho, tal vez me quitaron fue la vida de ese muchacho y nada más. Antes esto no era así, ahora es que la venta de vicio ha cogido más fuerza. Ahora es que se ve tanta violencia, tanta cosa, por aquí hay mucha gente mala. Yo pienso que mi futuro es muy malo. En mi concepto: no es mío. La única esperanza es Dios. Yo he pensado en muchas cosas pero el destino siempre sale para otro lado. El futuro de esta ciudad, ¡ahhh!, es un futuro muy malo. A veces me voy para el Prado y veo gente por ahí y me da hasta rabia. La gente se ríe de uno. Hay gente que me llama y me dice vení, comete esto, y hasta le pueden hacer un daño a uno dándole cualquier cochinada. Tengo sobrinos que me han dicho que les duele verme así, que si no me da pena. Yo le echo la culpa a Dios (son cosas de él), a las malas compañías, a la ciudad, a las ollas. Me gustaba mucho el cine, iba al teatro Palmira a ver películas porno, puro sexo. En ese tiempo un amigo me llevó y yo ni pensaba en eso.

El miércoles 12 de enero fue un día sangriento. Hubo tres asesinatos. El primero está revestido de un aura romántica de crimen pasional: eran cerca de las 3:50 de la tarde en el barrio Santa María del Palmar, cuando un hombre tocó a la puerta de Milena Hincapié Tabares con un ramo de rosas rojas en la mano. Luego de recibir las flores, la mujer fue acribillada a balazos por el sicario, quien luego huyó en su moto con rumbo desconocido.

El segundo asesinato ocurrió en horas de la noche. Murió de dos impactos de bala en la cabeza, Jhon Franklin Vergara Galvis a mano de dos sujetos que se movilizaban en moto.

El tercer homicidio ocurrió en el barrio La Emilia, dos sujetos en una motocicleta RX negra asesinaron a Eriberto Arias Manosalva de 34 años. La víctima recibió 4 impactos de bala.

El viernes 14 de enero fue ultimado Diego Fernando Serna Villa, de 24 años, por un pistolero que estaba acompañado de otros tres hombres en dos motocicletas RX 115. La víctima recibió dos impactos en el pómulo derecho. El 15 de enero a las 8:30 AM, pistoleros abalearon a Yermani Morales Dávila, de 20 años, en el bario Primero de Mayo. Yermani falleció mientras era trasladado al hospital Departamental.

Ahora todo es plata, plata, plata. La gente dice muchas cosas del actual gobierno pero eso es puro cuento. Para mí el único gobierno es Dios, no sé para otros. El trabajo es duro, aquí a uno lo ponen a hacer vueltas y después no le pagan, por aquí a mi me cogen de recocha muchas veces y eso no me gusta, no me aguanto. Una vez en Cali o aquí, no recuerdo, un muchacho se me arrimó y me dijo: vení. Se acercó en una camioneta blanca, me llevó a pasear, me dijo que le había caído bien y hasta me regaló diez mil pesos esa noche. Era para preguntarme cualquier bobadita, le dije: listo hermano yo voy. Dijo que le gustaba mi manera de ser. Fue cosa de Dios que apareciera ese tipo y me llevara a pasear. Y los muchachos de por aquí empezaron con ese miedo tan tremendo pues uno sabe cómo habla la gente. Aquí nadie manda a nadie. No se puede tener amigos si no es con droga, si no es con eso, entonces nada. La persona que tome trago si puede conseguir amigos, pero como yo no tomo, entonces nada. Nunca leo periódicos, ahora me pasaron uno para que lo mirara y había una muchacha que habían matado. Tanta gente que matan, uno se queda aterrado y le da pesar. He visto morir amigos y me ha dolido mucho: el finado Chano, los de ahí, los recicladores que son de carro y todo y los han ido a matar. Me duele, más de una persona ha ido a preguntarme que si no me duele y digo ¡claro que me duele! Pienso que la muerte es cosa de Dios.

El martes 18 de enero a las 3:10 PM, fue acribillado a balazos Fabio García Góngora, de 23 años, en la carrera 19 con calle 34 por un sujeto motorizado en una Honda C90. El 20 de enero, en el barrio 7 de Agosto, Miguel Hernández estaba haciendo una llamada telefónica cuando dos sujetos lo abordaron y uno lo mató de un disparo certero en la cabeza. El 23 de enero, a las 11:30 AM, Baldomero Lenis Ramírez, de 57 años, paseaba en su bicicleta frente a la Universidad Nacional cuando fue ultimado de dos disparos por un sujeto gordo que se movilizaba en una motocicleta.

 

 

Mi ídolo es Juan Gabriel, es la música que me gusta. Me gustan todas las canciones de él, pero la mejor es esa que dice: a mis 16 anhelaba tanto un amor que no llegó, eso cantaba yo, ya no recuerdo el nombre, siempre lo busqué. Escucho ese disco y hasta me da rabia que la gente lo quite. Quisiera escucharlo y dedicarlo. Juan Gabriel siempre ha sido el héroe. Yo deseaba ir a México para, ahhhh, conocer a Juan Gabriel. Cuando se presentó en Cali era feliz. Yo quería estar al pie. Pagaba lo que fuera con tal de verlo. En los 70 mi ídolo era el chavo, de muchachito lo veía y era una cosa grandiosa. Me gustaba mucho cuando Don Ramón le hacía las maldades a Doña Florinda, me gustaba su estilo. Y entonces esa era para mí la adoración.

El 24 de enero, a las 8:30 de la noche, murió abaleado Ángelo Romero Solarte, de 19 años, en el corregimiento El Placer de Palmira a mano de dos sujetos en moto. El jueves 27 de enero, en horas de la mañana, dos sicarios en una AX 100 mataron de dos disparos en la cabeza al joven Fabio Alberto Trujillo Obregón en el barrio San Pedro. En la noche del 27, alrededor de las 8:00 PM, un sicario motorizado asesinó a Harold Byron Chamorro de 32 años mientras éste se transportaba en bicicleta cerca del Parque de las Brujas.

He intentado pensar en el amor, en la necesidad de tener una relación con alguien. Pero es un problema porque los hombres tienen su mujer y hay veces que hasta lo han intentado matar a uno por culpa de ellas. Nunca he tenido problemas con la policía, una vez cayeron a mi casa, por culpa de unos muchachos, los de la esquina de la 36 con 36; no fue por mí, sino por ellos. Sólo una noche la he pasado en el calabozo, eso es muy verraco, lo golpean a uno y es lo que ellos (los policías) digan y ya. Por donde vivo mantienen recicladores metiendo bazuco. Hay unos manes que los estuve llevando a que vivieran en la casa, pero noooo, eso no se puede, luego le clavan el cuchillo a uno en la espalda. Es mejor hacer las cosas solo. Tuve una relación con un amigo que quería mucho, se me olvidó su nombre. El murió y su muerte me dolió bastante. Yo hablaba con su mamá y los veía aguantar hambre, eso me dolía mucho, ellos eran de Marroquín, al muchacho lo mataron, tanta violencia ¿no? Yo veo a un señor enfermo e inmediatamente me duele, y si estoy comiendo algo se lo doy. Nadie piensa en los otros. Me duele la vida de los otros, como ese mechudo peludo reciclador que pasa por ahí; a él intentaba ayudarle y antes le daba rabia, me decía: ahhhh no me hablés que vos me caés mal. Un día le dije: pero por qué si yo a vos no te molesto para nada. Hasta por un fósforo se emputa. Cuando le caigo mal a una persona busco la forma de no tratarla. El man del granero donde trabajo vende revuelto, me dice a cada rato que le caigo mal y se emputa conmigo pero me tiene ahí, jajaja. Mi sueño es tener una relación estable con otro, no con mujeres, sino con puros manes. Pienso en un futuro aparte con un hombre. Hay gente que piensa hasta matarlo a uno. Hay mucha violencia ahora. Me duele mucho. Un hermano casi me mata y le dije ¿qué hago si este es el pensamiento mío? Un tío mío me… casi me viola… uno no se puede poner a pensar en cosas malas, a dejarse llevar. Me gustaría enamorarme, si en Colombia aceptaran el matrimonio entre hombres me casaría. Uno solo se aburre, voy a intentar algo, por ahí tengo a alguien. Si por aquí se dan cuenta de lo que uno es ya lo quieren matar. Para hacer una cosas de esas uno tiene que hacerla callado.

El viernes 28 de enero, al medio día, Alberny Ospina Sanclemente, de 36 años, fue ultimado con arma de fuego mientras caminaba por las calles del barrio Sesquicentenario por dos sicarios en moto. Su nombre aparecía en una de las listas de amenazados a muerte que circulaban desde principios de año por la ciudad. Ese mismo día, en horas de la tarde, en inmediaciones de la finca La Esperanza de la vereda Guayabal, situada al nororiente de Palmira, se encontró el cuerpo ensangrentado de Tarsis Yolanda Zambrano, de 27 años de edad y natural de Ancuya, Nariño. Murió a causa de más de 14 puñaladas en el cuello y el pecho. Se presume un crimen pasional.

Del tipo que me apuñaló recuerdo haberle dicho: ve, andá haceme un favor y de una me tiró a matar: esta gonorrea no te voy a dar nada. En los años que viví con él no lo molestaba para nada, lo respetaba. Pero empecé a mirarlo y al tipo no le gustaba, me decía que no lo mirara, se emputaba y hasta lo hijueputiaba a uno. ¡No me mirés gran marica!, me dijo. Yo le dije: a vos ¿qué te pasa ve? Pero de una me tiró al piso, me dio duro, y después me apuñalo dos veces, una en el dedo y otra en el abdomen, y casi me pega la otra. Realmente cuando caí en el suelo no me di cuenta: quedé privado, mi mente se canceló, en ese momento uno siente la muerte y no piensa en nada. La gente decía: ve, ve, mataron a Jairo. En ese momento sentí como un vacío adentro. De ahí me llevaron para el hospital Raúl Orejuela y de allí para el Colombia. Después él salió en la prensa, a mí me dolió mucho su muerte, me tiré al dolor, lo quería. La mujer de él se perdió, ella vio cómo lo mataban. Cuando me di cuenta a los cuatro días de que lo habían degollado por la noche me quedé aterrado. Nunca le desearía la muerte a otro. Se lo llevaron por el Sena, me dijeron, y le pegaron 27 puñaladas, ¡Ay, Dios mío santo!

El miércoles 19 de enero, Edison Calero conocido en el sector de La Emilia con el alias de Chinga, caminaba con su compañera sentimental en horas de la noche por la calle 41 con carrera 30A del barrio Alfonso López, un desolado sector. Dos hombres se acercaron con la intensión de robarlos. Cuando ordenaron a la chica quitarse la ropa, Chinga se resistió y la mujer salió corriendo mientras él forcejeaba con los dos sujetos, pero regresó al escuchar los gritos desesperados de su compañero para ver cómo era masacrado con sevicia. Calero recibió una serie de más de 20 puñaladas en espalda, pecho y una lesión en el cuello que lo hizo sangrar abundantemente. Cayó al piso y murió a sus 18 años, en un charco de la sangre que minutos antes le corría por las venas. Los homicidas huyeron del lugar en bicicleta. Los hechos quedaron sin esclarecer. Edison Calero había apuñalado a Jairo Cabal ese mismo día en horas de la mañana.