Una publicación solo se realiza cuando llega a las manos de sus lectores y disfrutamos ver ese momento, tanto como cuando los autores ven por primera vez sus trabajos publicados

 

Por: Kevin García

 

Ciudad Vaga nació inspirada en la revista Matador, una publicación española de gran formato obsesionada por la calidad de los textos y la fuerza de las imágenes. Matador es una revista grande y radical entendida como la publicación de una generación que se propuso producir una única edición anual hasta completar 28 en el 2022. La idea de hacer una publicación propia singular como la española fue de Hernán Toro, profesor de la Escuela de Comunicación Social que junto con los profesores Patricia Álzate, Julián González y quien escribe estas líneas tiramos del barco para que Ciudad Vaga iniciara su viaje.

 

En este número llegamos a la edición 18. Desde su creación, Ciudad Vaga se ha pensado como una revista a contracorriente de las tendencias dominantes. A la tendencia por la miniaturización opone un formato grande. Ante el dominio de la policromía presenta la totalidad de sus contenidos en blanco y negro. A la dictadura de las historias cortas, presenta textos de largo aliento; a la prevalencia por la inmediatez opone historias de profundidad investigadas a lo largo de un semestre. Ha sido una escuela de periodismo narrativo y gráfico.  En la revista hemos tenido una vocación por la experimentación y la artesanía: la tipografía de su logo fue creada desde cero y los números de sus páginas, grandes, porosos y de tamaños irregulares, han sido puestos manualmente página por página durante todos estos años por equipos de talentosos diseñadores liderados por Alex Velasco y Paulo Ledesma.

 

La ampliación de la agenda de contenidos también ha sido una apuesta. Entendimos que aquello que de lo humano es susceptible de contar es mucho más que aquello que los grandes medios cuentan. En gran parte hemos podido hacerlo porque la revista, como proyecto educativo, no requiere de venta publicitaria.

 

Durante todos estos años hemos tenido libertad para expresarnos y cientos de estudiantes han encontrado en estas páginas una matriz para nacer como autores. Así se ha intentado consolidar una publicación intergeneracional, escrita principalmente, por estudiantes de periodismo de la Univalle. El país profundo llega a la universidad  a través de ellos y al revisar los números cobran relieve unos temas sobre otros: las historias ligadas al narcotráfico, el conflicto armado y la violencia urbana han atravesado la sociedad del país y se han plasmado en nuestras páginas; así como las preocupaciones por la educación, el medio ambiente y las expresiones populares. También aparecen las historias particulares con sus puntos de giro y las travesías propias de la vida.

 

Desde su nacimiento, en mayo de 2007, Ciudad Vaga ha sido lanzada 17 veces, es decir que cada edición ha sido celebrada públicamente.  En todas Hernán Toro, nuestro compañero fundador, ha preparado entremeses provenzales que ha brindado sin costo alguno a todos los asistentes. La mayoría de ellos estudiantes. Lo hemos hecho en parte porque la institución solicita una presentación pública, pero también porque una publicación solo se realiza cuando llega a las manos de sus lectores y disfrutamos ver ese momento, tanto como cuando los estudiantes ven por primera vez sus trabajos publicados.

 

A pesar de nadar a contracorriente la revista siempre ha recibido el aprecio de los periodistas de los otros medios.  A Ciudad Vaga se le  ha visto en muchas partes pero no se le ha visto en un bote de basura y agradecemos que los lectores hayan encontrado un valor en esta apuesta por lo distinto.

 

Han colaborado con la revista a lo largo de estos años autores como Patricia Nieto, Alberto Salcedo Ramos, Andrés Puerta Molina, Jorge Enrique Rojas y Juan José Hoyos. Hemos divulgado trabajos de personajes como Gay Talese, Norman Sims, Rodolfo Walsh, Álex Grijelmo, Tomás Eloy Martínez y Joe Sacco.

 

No ha sido la publicación de una clase social, pero se ha inclinado por dar centralidad a los sectores más débilmente abordados en los medios tradicionales. Como publicación nacida en el Pacífico hemos querido mostrar de las comunidades indígenas y afrocolombianas, además de sus problemas, sus expresiones culturales, sus creencias, cotidianidades y poéticas, y nos hemos ocupado de poner en el centro a las periferias.

 

Una primera selección de crónicas y reportajes dio origen al libro Antología Ciudad Vaga (2012) y en los próximos meses saldrá un segundo libro con las mejores historias.

 

 

En medio del esfuerzo y el entusiasmo de hacer una revista, en los últimos años las tecnologías del computador y el internet permiten ofrecer los contenidos sin restricciones horarias o geográficas. Sabemos que los dispositivos cambian al vaivén del mercado y que frente a la obsolescencia tecnológica la producción impresa sigue siendo un artefacto poderoso para la memoria histórica. Con esa conciencia, de a poco hemos ido ocupando un lugar en la web, pensando en cuál debe ser nuestro sonido y nuestra singularidad en medio del ruido digital. Buenos ejemplos son las revistas Anfibia de argentina y Frontera D de España. En ciudadavaga.com hemos creado historias multimediales de profundidad que procuran conservar el rigor en la investigación y la exploración en las formas de contar. A todos quienes han seguido el trasegar de nuestra publicación y a quienes han apreciado esta forma de narrar la realidad ¡Gracias Totales!