Por: Kevin García 

 

Uno de los escritores que más valoró el lugar de la memoria para una vida y una sociedad fue García Márquez. Solía decir que “La vida no es la que uno vivió, sino la que recuerda y cómo la recuerda para contarla”. Al acto mismo de vivir anteponía el recuerdo de lo vivido. 

La memoria es una forma organizada de conciencia que se relaciona directamente con los hechos del pasado, no es el pasado mismo. La memoria es plástica, flexible, fluctuante. Cuando construimos un recuerdo es el presente que se da a sí mismo un pasado. La memoria no es una copia exacta de lo ocurrido y modifica con cada experiencia su propio objeto de recuerdo.

Su construcción es un acto subjetivo. Lo que llamamos pasado es una forma organizada de la conciencia de nuestro presente que un día busca las condiciones para hacerse las preguntas e indagar los temas que en otras épocas por fuerzas e intereses hicieron parte del olvido.

Construimos una imagen del pasado para afectar acontecimientos del presente y del futuro, porque la memoria permite ligar lo que fuimos con lo que que seremos. Por esto, es lamentable que mediante un decreto el gobierno haya modificado la estructura del Centro Nacional de Memoria Histórica para incluir en su Consejo Directivo un delegado del Ministerio de Defensa. Incluir a uno de los actores del conflicto en la organización que construye la memoria del conflicto mismo, pone en entredicho la imagen que en adelante construirá esta organización del pasado de nuestro de país.

¿De qué forma alterará la incursión de un funcionario del Ministerio de Defensa el sentido de nuestro pasado? Aún no lo sabemos, pero de entrada pondrá en cuestión la autonomía para indagar con imparcialidad las razones de nuestra atrocidad.  ¿Será este delegado una instancia de decisión para los hechos claves de nuestra violencia o modificará la agenda y el campo de visión de lo ocurrido? ¿Cómo serán recordados en adelante los instantes decisivos? No lo sabemos pero es casi seguro que afectará la instauración del relato del Conflicto en las generaciones futuras.

Hoy somos el futuro de nuestros tiempos pasados. Frente a las amenazas que se ciernen sobre la memoria institucional, estamos llamados a dinamizar la narración del pasado, a instalar las memorias individuales en la memoria colectiva. Para Pierre Nora “La memoria de las sociedades modernas es una memoria registradora, que delega en el archivo la preocupación de recordar por ella y multiplica los signos de los que se despoja, como la serpiente lo hace con su piel muerta”. Para trascender la conmemoración como espectáculo y atender el sentido del acto de recordar, un grupo de periodistas y editores escribimos “Pistas para narrar la memoria”, un libro que busca compartir claves, contextos y metodologías para indagar en el pasado y narrar nuestra historia. Todo su contenido está disponible en internet, en la página de la organización Consejo de Redacción. Su lectura puede sugerir horizontes para que la memoria de lo ocurrido en este país más que una voz institucional sea un relato coral, una creación colectiva. 

 

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https://consejoderedaccion.org/webs/PistasNarrarMemoria/