¿Por qué esta larga enumeración de cifras? ¿Por qué es relevante? Por una razón sencilla y simple. Antes de exponer mi argumento, vale la pena citar aquí en extenso un apartado del viejo artículo de Daniel Bell (Bell, 1979/1992):

El elemento que contribuyó a amalgamar desde dentro, desde su aparición, nuestra sociedad nacional, fuera de algunos pocos héroes políticos, tales como Roosevelt, Eisenhower o Kennedy, ha sido la cultura popular. El crecimiento del cine, de la radio y la televisión, la posibilidad de imprimir en forma simultánea, en distintas ciudades, varias revistas semanales, con el fin de procurar, en el mismo día, una distribución nacional uniforme, han contribuido, por primera vez en la historia, a que una serie común de imágenes, ideas y posibilidades de diversión se presente, a un mismo tiempo, a un público nacional. La sociedad a la que le faltaban instituciones nacionales bien definidas y una clase dirigente consciente de serlo, se amalgama a través de los medios de comunicación de masas. En la medida en que es posible establecer la fecha de una revolución social, quizá podamos considerar que el 7 de marzo de 1955 es una verdadera piedra miliar. Aquella noche, uno de cada dos estadounidenses contemplaba a Mary Martin que se presentaba en Peter Pan delante de las telecámaras. Jamás, hasta entonces, a través de toda la historia, ningún individuo había sido visto y oído a un mismo tiempo por tal cantidad de personas. Aquello lo que Adam Smith había llamado la Gran Sociedad, pero grande en una medida que ni él mismo había podido ni siquiera imaginar (Bell, 1979/1992, pág. 14).

Si la Gran Sociedad que, de acuerdo con Bell, Smith no alcanzó a imaginar se cristaliza en la abrumadora cifra según la cual la mitad de los 163,026,000 millones de norteamericanos estaban viendo la televisión, simultáneamente, ese día; ¿qué puede decirse de una en que, de manera continua aunque no sincronizada, 2/7 partes de la población mundial asisten en You Tube al hito Gangnam Style; o de la experiencia de un video musical de Carlos Vives, reproducido 14 millones de veces; y de, a nivel nacional, la tocata y fuga de las nalgas de Mónica Cediel se traduce en 18.130.623 de reproducciones? Por supuesto, la noción de “comunicación de masas” es tan poco satisfactoria para explicar la actual situación, como aquella que reduce todo internet al advenimiento del prosumidor[1]  La mayoría de los videos mencionados en esta nota han sido producidos y generados por medios de comunicación diversos que luego suben a You Tube personas comunes. También algunas empresas y algunos videógrafos instituyen canales específicos en You Tube desde los que administran sus propias producciones. Pero, en general, es probable que buena parte del tráfico actual de contenidos en You Tube provenga de empresas de medios, eventos mercadeados por agencias y grupos de interés en comunicaciones (videos musicales promocionales, por ejemplo), y –aunque el flujo de contenidos producidos por personas comunes- debe ser significativo y abundante, no es claro que se trate de producciones altamente reproducidas.

Claro, en ocasiones se destacan –como en el video de Victoria Solano- las producciones creadas por organizaciones, personas o grupos que no son empresas de medios y que consiguen anotarse un hit con su propia obra: Gangnam Style, a nivel mundial, el video de “Doña Gloria en el metrocable” –a nivel local-, y el video 970, a nivel nacional, señalarían un tipo de ruta y génesis de videografías que no pasa por organizaciones mediáticas estructuradas e industriales. Los videos musicales y sus cantantes, los videos cómicos y sus comediantes mediatizados, o los innumerables videos de la nostalgia y el recuerdo (Tragedia de Armero o el 5 a 0), provienen –sin excepción- de empresas de medios más o menos estructuradas. El ciudadano común produce muchas obras que están en You Tube, pero es probable que el tráfico más numeroso se dirija hacia canales y videos más o menos mediáticos. Pero también vale la pena mencionar que, entre los más vistos, no aparecen videos comerciales, publicitarios, ni de propaganda política. Ni siquiera la conmovedora jornada electoral del Obama de 2008 ni la publicitada y mediatizada Tragedia de las Torres Gemelas parecen alcanzar cotos muy elevados de reproducción y visita, teniendo en cuenta que han concitado la atención mundial y del tecnosaturado mercado norteamericano. Que sean videos musicales los que aparecen en el top de los más vistos en You Tube probablemente nos ayuda a confirmar hasta qué punto, como alguna vez ha sugerido Alejandro Ulloa, profesor de la Escuela de Comunicación Social de la Universidad del Valle, la música –y no la televisión, el cine o los nuevos medios digitales en sí mismos- constituye el más poderoso y penetrante sistema de comunicación de las sociedades contemporáneas.

Por otro lado, necesitamos con urgencia desarrollar instrumentos conceptuales y operativos para leer la cultura viva, las estructuras del sentir (Williams, 1980) emergiendo entre este amasijo de cifras, estos big data. Por ejemplo, resulta sorprendente e interesante, en el caso colombiano, que el humor, la música y los pequeños dramas televisivos consideren altas cifras de visitantes en You Tube, mientras que la política y las noticias relacionadas con crisis y movimientos sociales fuertes, impliquen números más pequeños de visitas.  Habrá que construir argumentos y criterios para conectar y comprender cómo convergen movimientos débilmente mediatizados del cotidiano vivir de las personas, flujos mediáticos y entornos web en un conjunto de dinámicas que afectan mutuamente los tres tipos de registros. Tenemos que aprender a leer el ritmo de crecimiento de visitas a un video, el proceso de viralización, y su rápido o moderado colapso. Que el documental 970 haya alcanzado un poco más de 700 mil visitas en menos de un  mes y medio es un indicador bastante significativo de su capacidad para a) conectar y expresar algunos elementos del movimiento campesino y el paro agrario; b) movilizar estratégicamente a muchas personas que sin hacer parte directa del movimiento se solidarizaron rápidamente  con él; c) convertirse, en sí mismo, en un hecho mediatizable y, posteriormente, en un evento efectivamente mediatizado[2]; y d) hacer una denuncia estratégica que catalizó pronto las sospechas, dudas y malestares de muchos colombianos respecto a las limitaciones de muchas de las políticas públicas gubernamentales.

You Tube, Facebook, Flickr, Twitter, Quora, Foursquare, Google no sólo son empresas tecnológicas del imperio, portentosos negocios orientados a monetizar la actividad y rutinas de miles de millones de usuarios, sino también canales en donde ver, en tiempo real y con cifras relativamente confiables, qué hacen hoy las personas para vivir y recrear sus propias vidas usando este tipo de entornos y plataformas o mundos sintéticos (Castronova, 2005). Mucho de lo que hacen allí nos ayudaría a entender lo que hacen acá, en los entornos no sintéticos, off line y no digitalizados. Unos entornos que siguen siendo y ocupando buena parte de lo que solemos llamar la realidad.

 

Los cucarrones pardos han vuelto a poblar los cielos

en el mes de septiembre, y tropiezan ruidosamente contra los cristales de las ventanas

 

Cali, 16 de septiembre de 2013

 

Julián González

Profesor

Universidad del Valle

 

Notas

[1] Uno de los problemas más serios de la noción de prosumidor reside en que pasa por alto la asimetría entre el poder y capacidad de producción, distribución y análisis de comunicación pública tanto de las corporaciones, como de instituciones gubernamentales, las organizaciones informativas y periodísticas, y segmentos específicos de las industrias culturales. Estas asimetrías se aprecian mejor cuando se revela, por ejemplo, la capacidad técnica, social y política, institucional y legalmente constituida, de –por ejemplo- la Agencia Nacional de Seguridad, de Estados Unidos para tratar y procesar big data de miles de millones de personas. En una palabra, la noción de prosumidor puede rápidamente despolitizar el análisis de los procesos de comunicación pública digital.

[2] Sin excepción, todos los medios nacionales de mayor importancia refirieron de alguna manera el documental.

 

Referencias

Bell, D. (1979/1992). Modernidad y sociedad de masas: variedad de las experiencias culturales. En D. Bell, D. MacDonald, E. Shils, T. W. Adorno, M. Horkheimer, P. F. Lazarsfeld, & R. K. Merton, Industria cultural y sociedad de masas (págs. 11-57). Caracas: Monte Avila Latinoamericana.

Castronova, E. (2005). Synthetic worlds : the business and culture of online games. Chicago: The University of Chicago Press.

Williams, R. (1980). Marxismo y Literatura. Barcelona: Península.