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Mirar la prensa y el periodismo, y comentarlos

 

"Creo que –aunque la quisquillosa comunidad periodística suela manifestarse alarmada con respecto a estas amenazas-, deberíamos tomar nota de los estremecimientos y rupturas que están emergiendo un poco más lejos, no en el periodismo mismo, sino en una frontera más lejana, aquella que aseguraba una más o menos nítida distinción entre lo real informado y lo no real"

 

Es usual leer en la literatura sobre el periodismo y sobre información de actualidad toda clase de tentativas lógicas y teóricas orientadas a establecer límites bien diferenciados entre periodismo y lo que no lo es. Por supuesto, las murallas que cercan al periodismo son amenazadas y asediadas continuamente por toda clase de bárbaros. Lo interesante es que los bárbaros no sólo vienen de afuera del periodismo, sino también de adentro, y –como se sabe- las fronteras se hacen visibles justo cuando hay poderosas amenazas que las estremecen. Creo que –aunque la quisquillosa comunidad periodística suela manifestarse alarmada con respecto a estas amenazas-, deberíamos tomar nota de los estremecimientos y rupturas que están emergiendo un poco más lejos, no en el periodismo mismo, sino en una frontera más lejana, aquella que aseguraba una más o menos nítida distinción entre lo real informado y lo no real. Las tres muestras que estudio y refiero a continuación justamente descolocan y desafían nuestras más  menos afinadas certidumbres:

1. Una publicidad a página entera de la Universidad San Martín, anunciando ambiguamente que el Ministerio de Educación piensa reestablecer el registro de varios de sus programas académicos recientemente sancionados. (Periódico El Tiempo, miércoles 23 de octubre).

2. Un comercial de Nivea StressTest (http://www.youtube.com/watch?v=_gWk_yKtEdo)

 

Figura 1: 7.378.659 reproducciones. 33 suscripciones. 19224 les gusta y a 1560 no les gusta. Publicado el 12/02/2013.

 

3. El lanzamiento de Carrie, una película de terror, mediante un montaje en una cafetería de Nueva York[1] (http://www.youtube.com/watch?v=VlOxlSOr3_M)

 

Figura 2: El 20 de octubre de 2013: 40.071.718 Reproducciones. 261.863 (les gusta)/10.590 (no les gusta). 56.672 suscriptores. Publicado en You Tube el 07 de octubre de 2013.

 

Un síntoma interesante de la distinción entre real informado/lo no real se resume en el mecanismo que se pone en marcha en cuanto enfrentamos una pieza o texto periodístico. Wolfe (1976) nos recuerda que, en general, cuando leemos prensa, el propio dispositivo y los pactos más o menos históricos de lectura nos permiten aproximarnos al texto con moderada o fuerte confianza. No nos preguntamos si creer o no: sabemos que no todo lo que hay allí es enteramente confiable, sabemos de los intereses que se ponen en marcha y de los sesgos que participan de la construcción del texto, sabemos que hay información imprecisa, pero en general creemos de manera práctica en las noticias. De hecho, salimos a comentar la nota de prensa y relatamos o referimos los hechos narrados en el informativo televisivo como si realmente hubieran ocurrido. En general, los informativos producen continuamente relatos más o menos plagados de errores, sesgos y omisiones pero, en un entorno en que las condiciones de verificación directa son limitadas, asumimos que aquello que leemos es creíble. Sabemos, por supuesto, cómo –en  ciertos pasajes específicos de la historia- los informativos han procurado procesos sistemáticos de manipulación, control, censura y omisión cuya profundidad y gravedad se nos revelan posteriormente. Estas experiencias de control de la información a gran escala son posteriormente reconocidas y de alguna manera sancionadas: las dos guerras mundiales, la prensa/radio, y los procedimientos de adoctrinamiento de masas; la guerra de Vietnam y el directo televisivo revelando muertes reales entre los soldados norteamericanos; la prensa popular peruana y el régimen de censuras de Alberto Fujimori; el repliegue oficialista de los informativos colombianos durante los dos gobiernos de Álvaro Uribe Vélez.  Pero al ver los tres ejemplos que me propongo analizar creo que estamos advirtiendo el ascenso de otro tipo de fenómeno en que no son el crédito, lo verosímil ni lo verdadero los criterios de eficacia. Me propongo examinar este asunto en las siguientes notas. Los tres eventos mediáticos analizados implican desafíos muy profundos a la manera como, hasta ahora, hemos distinguido, con alguna certidumbre, entre publicidad e información periodística (hechos de la realidad de la vida social ordinaria/extraordinaria, mediatizados), publicidad y realidad de la vida social ordinaria (directa, no mediatizada), y ficción y realidad de la vida social ordinaria (directa, no mediatizada). ¿Qué le hacen estos tres eventos mediáticos a nuestras certidumbres? Creo que nuevos anudamiento y nuevas fronteras comienzan a trazarse.

 

Cali, 21 de octubre de 2013

 

Julián González

Profesor Escuela de Comunicación Social

Universidad del Valle 

 

Notas

[1] El caso Nivea y el caso película de terror se pueden conocer en la web, es decir, hacen parte de un sistema de redes digitales; el caso 1 no: se publicó en prensa impresa, pero no en la versión digital del periódico. La importancia de las redes se puede apreciar en el documento (http://www.agenciasinc.es/Noticias/Demostrado-matematicamente-el-delicado-equilibrio-de-los-sistemas-interconectados).