La existencia de canales gratuitos de circulación de videos e imágenes en la web como YouTube han extendido las condiciones y posibilidades de mediatización de todo tipo de eventos, de manera tal que un Evento (E) puede procurar una versión digital que migra hacia la Web (Edg/web: Evento digital/web). Ocurre en algunos casos que este evento web se viraliza, tal como ocurrió con el Documental 970, o con el primer video de Gangnam Style (Figura 9). Además, su viralización se convierte, en sí misma, en evento susceptible de cierta mediatización como ocurre cuando algunas secciones de noticieros hacen mención de un video reproducido cientos de millones de veces en YouTube[1] (Figura 10).

 

 

Figura 9: Un Evento (E) es filmado y digitalizado, luego se lo dispone en la Web (YouTube, Facebook, distribución vía correos electrónicos). Usuarios de diverso tipo comienzan a verlo y lo comentan, lo redistribuyen o lo reproducen, todos eventos comunicacionales no mediáticos. Con el correr de los días se convierte en evento viral (eV).

 

Figura 10: Un evento viral (EV), esté o no fundado en un evento (E) previo, puede considerar un cerco de eventos comunicacionales no mediáticos (eCs), y derivar en evento mediatizado (eM), por ejemplo, una sección del noticiero en que se comenta la condición viral del video.

 

Cerremos añadiendo algunas anotaciones. Hay eventos mediatizados y eventos mediáticos que migran a la web, y se hacen virales (Figura 11). Hay eventos que duraderamente no se mediatizaron nunca, tuvieron muy baja comunicación social, permanecieron largo tiempo silenciados, y de repente –en virtud de una revelación, una investigación periodística, una investigación judicial, una denuncia o un hallazgo casual– se hacen mediáticos, se comunican de manera intensiva y, en algunos casos, se viralizan (Figura 12). Otros permanecerán ocultos y en silencio por los siglos de los siglos, apenas conocidos a través de rumores, relatos fragmentarios, indicios frágiles, secretos (Figura 13).

 

 

Figura 11: Un evento mediatizado (eM), potencialmente rodeado de un cinturón de eventos comunicacionales no mediáticos (eCs), se puede convertir en viral (eV)

  

Figura 12: Un evento del pasado es posteriormente des-cubierto, revelado y publicado mediante un proceso de mediatización, comunicación social no mediática o viralización, o mezcla de los tres tipos de eventos comunicacionales.

 

Figura 13: Un evento que no consigue hacerse visible socialmente, de manera significativa, y permanece oculto, olvidado,apenas ligado a débiles eslabones de rumores y secretos, indicios fragmentarios y frágiles.

 

Y, en el otro extremo, hay eventos mediatizados que gozaron en un momento de importante visibilidad y relevancia (alta presencia y replicación mediática y relativa comunicación social no mediática) y terminaron, más o menos rápidamente, hundiéndose en el silencio y el olvido (Figura 14). Y hay eventos no mediatizados altamente comunicados y, por ejemplo, intensamente viralizados, que jamás consiguen mediatizarse (¡y ni falta que les hace!). Ver Figura 15

 

Figura 14: Un evento que en algún momento consideró amplias formas de comunicación social, mediatización y hasta su transformación en evento mediático (ejemplo, la vida y actividades de Pablo Escobar, 1949-1993, informada regularmente en noticieros de televisión (eM) de la década de los 1980 y comienzos de los 1990, se convierte luego en evento mediático, EM, como sucedió con la serie televisiva, Escobar: El Patrón del Mal. Puede ocurrir que en un par de décadas deje de ser parte de nuestras referencias, tal como pasó con Sangre Negra cuya historia y acciones fueron intensivamente referidas en medios impresos y radio desde comienzos de la década de 1950 hasta su muerte en abril de 1964.

 

 

Figura 15: Un evento considera una amplia circulación y comunicación social no mediática (eCs), deriva en evento viral en la web (eV), sin que nunca sea mediatizado (eM) o se convierte en evento mediático (EM).

 

¿Por qué importan estas distinciones adicionales? Porque ponen de relieve la condición dinámica (esto es, asociada al tiempo) de los fenómenos de mediatización, de comunicación social no mediática y de viralización, y porque enfatizan que mediatización no equivale a comunicación social intensiva y fuerte, que viralización y comunicación social intensiva y fuerte no siempre se traducen en mediatización, y que ninguna mediatización tiene asegurada una prolongada presencia social. Pero además permite postular una idea sencilla pero decisiva a la hora de pensar el periodismo y, en general, la comunicación social mediatizada: sin el trabajo de comunicación social no mediática (eCs) hecho de manera capilar, cara a cara, en redes sociales de primer orden, en las conversaciones y comunicaciones más o menos reducidas de la vida académica, en los rumores y charlas soto voce, en las charlas de almuerzo, en los relatos memoriosos de los viejos y jóvenes, en el incesante parloteo de los niños y jóvenes durante los recreos escolares, en los comentarios y I like en la web, en la divulgación a través de correos electrónicos y diálogos vía teléfono móvil y fijo, esto es, sin este amplio cinturón de formas de comunicación social no mediática y su espesura, la eficacia de los eventos mediáticos y mediatizados sería sencillamente limitada.

Adicionalmente, estamos en condiciones de hacer seguimientos más o menos sistemáticos de la génesis comunicacional de eventos, la forma en que se mediatizan, se viralizan, colapsan, se amplifican y mueren duraderamente. Es posible trazar grafos específicos del modo como un evento (E) se transforma en viral (eV), por ejemplo; hacer seguimientos, examinar trayectorias y estudiar patrones, establecer comparaciones, mediante este tipo de representaciones simples. Cada uno de los grafos que he presentado en las Figuras 7-15 son trayectorias posibles de eventos sociales y eventos comunicacionales. Adicionalmente, este tipo de esquemas puede ayudarnos a tratar y examinar de qué manera un evento (E) se hace comunicacionalmente muy denso hasta arrastrar otro tipo de eventos, cómo el 5 a 0 de Colombia contra Argentina (5 de septiembre de 1993) o el asesinato de Jorge Eliecer Gaitán (9 de abril de 1948)[1].

Por lo pronto podemos decir del evento (E), protesta de las Madres Comunitarias del 10 de octubre de 2013, que derivó en, al menos, dos mediatizaciones. Luego el 12 de octubre de 2013, en el canal del Congreso, a las 9:00 pm, se retransmitió una entrevista que el senador del Polo Alexander López le había hecho una semanas antes a dos líderes del movimiento de madres comunitarias del ICBF en el programa Nuestros Derechos. Es decir, un EM (entrevista en el Canal del Congreso) se relanzó debido a la protesta pública mediatizada los días 10 y 11 de octubre de 2013. Y hay un cinturón de eventos comunicacionales no mediáticos que van desplegándose alrededor de la protesta: por ejemplo, esta curaduría; las conversaciones de las personas que conocen a las líderes; los periodistas en los medios que decidieron cubrir la protesta; la directora encargada del ICBF y varios funcionarios que se vieron conminados a responder a los medios tras, quizás, una llamada del Palacio de Nariño para que encara el tema. No sabemos si habrá algún nivel de viralización de la protesta. Pero es posible comenzar a hacer un seguimiento de la génesis comunicacional del evento usando algunas de las distinciones sugeridas, tal como se ofrece en el grafo siguiente  (Figura 16).

 

Figura 16: Ya a finales de agosto se presentaron las primeras protestas de las Madres Comunitarias por la falta de claridad sobre su condición laboral. Algunas de estas protestas fueron mediatizadas (eM). En septiembre el senador Alexánder López, en Nuestros Derechos, programa del Canal del Congreso, entrevistó a dos líderes de las madres comunitarias (EM), lo que debió desplegar varios eCs (por ejemplo, sospechas entre miembros del congreso y el gobierno de que, tras la organización de las madres comunitarias, está el Polo; o acusaciones de oportunismo político del Polo; o aprobación e muchas personas por la decisión de invitar a la líderes del movimiento a ser escuchadas en este programa debido al silencio mediático respecto a las legítimas reclamaciones de las madres comunitarias. El 10 de octubre de 2013 hacen el plantón frente a la Casa de Nariño (E) que es mediatizado por El Tiempo (versión impresa y on line) el 11 de octubre, y por el noticiero CMI el mismo 10 de octubre. Para la versión digital como impresa, El Tiempo entrevistó a la directora encargada del ICBF, y seguramente hubo un conjunto de conversaciones gubernamentales sobre el tema durante y después del evento (E) y de su publicitación mediática (eM). El Canal del Congreso retransmitió el 12 de octubre la entrevista que Alexánder López había realizado con dos de las líderes del movimiento madres comunitarias a finales de septiembre.

 

De esta manera podemos hacer representaciones de diversos tipos de itinerarios, transformaciones y trayectorias de eventos, reconstruyendo –hasta donde sea posible– la urdimbre que los va modulando y comunicando. El seguimiento y reconstrucción de la génesis o genética comunicacional de eventos pueden ayudar a moderar los excesos del mediacentrismo, que suele explicar  a partir de la acción de los medios de comunicación la génesis discursiva de ciertos acontecimientos y su impacto social. Adicionalmente, trazar y tratar con grafos la génesis de acontecimientos es mucho más viable hoy gracias a que, en la web, suelen quedar rastros datados/datables de los cuatro tipos de eventos derivados de E (eCs, EM, eM y web-virales).

 

Eventos periodísticos

Un evento (E) obviamente no es idéntico a su versión periodística mediatizada. La mediatización periodística esquematiza el evento siguiendo algunas pautas y procedimientos relativamente estandarizados y codificados. El tratamiento periodístico de los eventos implica diversas combinatorias de relatos y relaciones de acciones, descripciones (de objetos, cosas, lugares, personas), declaraciones (de personas), referencias a documentos de múltiples características e inferencias o hipótesis. Géneros, formatos, tips, procedimientos de rastreo de datos, modelos autorales, modos de entrevistar y pautas de trabajo, una amplia y extendida manualística, hacen parte del repertorio y utillaje compartido de esa comunidad de trabajadores intelectuales llamados periodistas. ¿En qué sentido puede afirmarse que este repertorio de procedimientos es clave para entender los procesos de mediatización periodística?

Serrano (1985/1997) ha elaborado desde la década de 1970 una compleja teoría para tratar con lo que llama las mediaciones sociales. Hay varias ideas básicas en esta teoría. Una de las esenciales es la siguiente: los seres humanos hemos ampliado nuestra capacidad para ejercer dominio y orientar el funcionamiento de la sociedad y, por supuesto, ejercemos control creciente sobre “la naturaleza”. Esto es, tenemos creciente capacidad para ajustar el devenir de la sociedad a “designios”, propósitos, proyectos, concepciones de mundo específicos. Una manera de realizar estos ajustes consiste en, empleando y procurando información, orientar o pautar comportamientos y acciones humanas que se adecúan a un proyecto, designio o fin concebido. Martín Serrano distingue, entonces, entre información, organizaciones sociales y acciones sociales, y cree que lo que se ha acrecentado es la capacidad de algunos sectores para hacer que designios humanos específicos (los proyectos, las utopías, los propósitos, las concepciones de mundo) cuajen de manera efectiva, influyan y modulen las acciones sociales, las organizaciones y la información[1]. Serrano llama mediaciones a una enorme diversidad de instancias sociales y procedimientos (la familia, las terapias psicológicas, los medios de comunicación, la escuela, los partidos políticos), cuyos efectos pueden ser materiales, cognitivos o institucionales.

Martín Serrano entiende que los medios de comunicación y, en particular, los medios informativos, atienden los cambios del entorno social, son sensibles a ello y, adicionalmente, son modificados institucionalmente por esos cambios (Martín Serrano, 1985/1997). “La tarea de los medios consiste en establecer (con acierto y error) los marcos de referencia adecuados para que los agentes sociales, incluidos ellos mismos, se sitúen en el cambio” (Martín Serrano, 1985/1997, pág. 139). Asimismo, identifica una doble dinámica de los medios de comunicación respecto al devenir social, los cambios y acontecimientos sociales: por un lado, deben hacer el trabajo de inscribir esos acontecimientos en relación con las disputas, tensiones y tipos de interpretaciones, normas, valoraciones que diversos grupos sociales le dan a esos acontecimientos; y por otro lado, deben encarar lo que llama la imprevisibilidad de los acontecimientos, procurando en la medida de lo posible anticiparlos o, al menos, ajustarlos a “la manera de comunicar del propio medio” (Martín Serrano, 1985/1997, pág. 140). El autor llama “mediación cognitiva” a los procesos de interpretación, valoración y ajuste de los acontecimientos a un conjunto de valores, normas y modos de ver el mundo, unos modos de ver siempre  en disputa y tensión. Y llama “mediación estructural” a los procedimientos de ajuste del medio a sus modos de comunicar lo imprevisible, sus técnicas, modos de construcción de relatos, maneras de expresar los acontecimientos. Mientras la mediación cognitiva opera en términos de tensión y conflicto entre acontecer/creer, es decir, acontecimiento y hacer creer un acontecimiento, inscribirlo en un horizonte razonable de interpretaciones; la mediación estructural en cambio se inscribiría en la tensión entre acontecer/prever, esto es estructurar los procedimientos que permitan al medio anticiparse y narrar lo no previsto[2].

Si un acontecimiento, según la terminología de Martín Serrano -o un evento, de acuerdo con la denominación que prefiero emplear en este artículo- constituye una entidad infinita, el evento mediatizado es, necesariamente, el resultado de poderosos procedimientos de reducción y esquematización derivados de mediaciones tanto estructurales como cognitivas. De esta manera, la protesta de las Madres Comunitarias (una compleja red infinita de eventos) termina convertida en una fotografía que privilegia su desnudez y una nota periodística que –sin examinar con cuidado las cifras– destaca la versión de la funcionaria del ICBF. Pero los procesos de comunicación social, de mediatización y viralización no cesan, y no podemos anticipar, de ninguna manera, qué transformaciones sociales podrán derivarse de este evento y de las diversas mediatizaciones que procurará; no podemos saber qué nuevas mediatizaciones emergerán con los días y de qué manera esas nuevas mediatizaciones alentarán en otros agentes sociales iniciativas similares; no podemos anticipar completamente si las burocracias a cargo podrán administrar, controlar y moldear el movimiento de protesta en curso asimilándolo a sus propios designios, pues –aunque hay desigual distribución de los recursos y condiciones para modular el devenir de las sociedades–, también los grupos sociales excluidos y objeto de control y sojuzgamiento han probado ayer y hoy una rica tradición de tácticas, estratagemas y procedimientos de modulación de la historia.

Si alguien tiene dudas sería bueno que se asomara a las secciones de comentarios de las publicaciones periodísticas on line: la algarabía procaz, burlona, insultante e insolente de los lectores, los usuarios, los comentaristas anónimos, nos recuerdan cómo un vigoroso cinturón de eCs está remodulando, resistiendo y resemantizando sin más lo que quiere imponer y decir o se esfuerza en hacer creer el periódico o el medio de comunicación social apelando al lenguaje del decoro y la moderación.

 

Cali, 13 de octubre de 2013

 

Julián González

Profesor Escuela de Comunicación Social

Universidad del Valle

 

Notas

 [1] La primera versión de este estudio fue publicada en 1981, en francés, bajo el título Construire l’evénement: les médias et l’accident de Three Mile Island, por Éditions du Minuit, Paris.

[2] Como se sabe, Dayan y Katz (1995) postulan la triple condición del “acontecimiento” extrapolando y haciendo converger tres categorías lingüísticas: “Una ceremonia interrumpe el flujo de la vida cotidiana (sintáctica) trata con reverencia un material sacro (semántica) e implica la respuesta (pragmática) de un público comprometido” (Dayan & Katz, 1995, pág. 20). Diferencian tres tipos de acontecimientos mediáticos: Competición (vg. Final de Mundial de Fútbol), Conquista (vg., Alunizaje del Apolo XI el 16 de junio de 1969, y Coronación (vg., matrimonio real de Diana de Gales y Carlos de Inglaterra el 29 de julio 1981).   

[3] La versión on line de la nota puede consultarse en el siguiente enlace: http://www.eltiempo.com/vida-de-hoy/ARTICULO-WEB-NEW_NOTA_INTERIOR-13114926.html

[4] Hace carrera, de un tiempo para acá, entre funcionarios públicos y empresarios, hablar de montos globales de dinero (inversiones, recursos, fondos) cuando se los conmina a explicar cómo se están resolviendo problemas específicos. Y es usual que los medios de comunicación y los periodistas asumamos esas cifras sin más. En este caso, González Maxcyclak indica que se aprobaron para el próximo año 130.000 millones (130 x 109) para el pago de 69000 madres comunitarias que cuidan a 1.077.000 menores de cinco años. La nota de prensa se limita a reproducir las tres cifras. Ya es problemático reproducirlas sin hacer una mínima labor de verificación. El periódico se contenta con atribuir a la fuente esta información, con lo cual se dispensa del resto. Pero lo más interesante es que, si las cifras son correctas, bastaría un simple ejercicio de división para ver lo escandaloso de la situación. Cada madre, en promedio, tiene a su cargo 15 niños menores de 5 años. Cualquiera que haya atendido a un niño sabe, como dice el viejo proverbio africano, que se requiere una tribu para cuidarlo. Basta imaginarse las dimensiones del trabajo de estas mujeres, acogiendo en sus casas, a 15 niños. La funcionaria del ICBF dice que requieren cualificación y formación, y deja entrever que su pago –bonificación equivalente a un salario mínimo- se ajusta a su nivel de formación (no son técnicas, tecnólogas ni profesionales universitarias). Conozco la labor de algunas madres comunitarias de Aguablanca y su trabajo es, de lejos, bastante digno y esforzado, tienen responsabilidades de nutrición, aprestamiento escolar, recreación, aseo y limpieza, control y regulación de conflictos, juego y entretenimiento, cuidados en salud. Trabajan todos los días hábiles, desde las 6 o 7 de la mañana y hasta después de almuerzo.

Pero lo más sorprendente es que si se divide el monto aprobado para el próximo año por el número de madres comunitarias, el pago sería de 157.000 pesos, una cuarta parte de un salario mínimo. Algo huele mal tras estas cifras, ¿cierto?

Lo interesante es que con la nota todos quedan más o menos contentos: el periódico publicó el hecho, el periodista hizo su trabajo, la funcionaria pública defendió la labor del ICBF y dio la cara, y las Madres Comunitarias hicieron visible y pública su protesta.

[5] Efectos que dependen de la efectiva conexión entre sistemas. Vale la pena la mención para salir de la exagerada metáfora del aleteo de una mariposa en un salón de la Universidad del Valle que produce un huracán en China. Esta exageración ha sido ampliamente desmentida por Edward Lorenz, meteorólogo y uno de los autores que más contribuyó al desarrollo de las teorías del caos y de los sistemas dinámicos (Figura 1).

[1] Que, vale la pena insistir, son infinitos internamente, esto es están hechos de infinidad de eventos pasados, presentes y futuros.

[2] Designo con ‘e’ minúscula a ‘E’, cuando es mediatizado, indicando con ello que e es una derivación menor, siempre parcial, siempre incompleta, producto de variados procedimientos de selección, parafraseo, reinvención, recreación, recomposición y –qué le vamos a hacer- mutilación y hasta falsificación de E.

[1] Es probable que en algunos casos la mediatización favorezca la viralización, aunque –creo– lo normal es que la viralización de un evento web favorezca su mediatización, y esta mediatización –a la vez– empuje nuevas oleadas virales.

[1] Para que pueda apreciarse la profundidad y eficacia de los eCs, piénsese por un momento en la manera como, en una ciudad, se corre la voz sobre un nuevo lugar de rumba o un restaurante o una hamburguesería de barrio. Sin mediatización alguna, estos lugares pueden hacerse notablemente populares. Igual pasa con marcas underground, lugares de distribución de drogas ilegales, ventas de mercancía robada, metederos extraños, etc. Las aglomeraciones de personas alrededor de las pirámides especulativas y estafas tipo Ponzi en 1996 (el juego del avión) y en 2008, ilustran y se fundan en redes sociales de comunicación no mediáticas catalizadas por eCs.

 [1] Por supuesto, la relevancia histórica de la muerte de Gaitán no es, de ninguna manera, equivalente a la victoria de la selección colombiana de fútbol sobre la argentina. Sin embargo, interesa subrayar que ambos eventos –para conservar su centralidad e importancia en la actualidad, requieren de procesos vivos y continuos de mediatización, comunicación social no mediática y ciertos niveles de viralización web, esto es, sistemas escolares en que se habla y narra El Bogotazo, publicaciones periodísticas que hacen especiales destacando las efemérides de estos eventos, revisiones y foros académicos que examinan y estudian este evento histórico y se intenta recrear y repensar su papel capital en la historia contemporánea del país, conversaciones de adultos mayores recontando los años de la Violencia en la década del 1950, o discusiones triviales de jóvenes y adultos dirimiendo cuál fue más importante, el 5 a 0 o el 4 a 4 de Colombia contra la Unión Soviética el 3 de junio de 1962.

 [1] La visión de Martín Serrano contrasta, de manera significativa, con algunos planteamientos de Norbert Elias (1998) para quien los niveles de control y dominio de los seres humanos sobre las relaciones sociales, sobre los aspectos humanos de la vida social, son mucho más precarios, frágiles e incipientes que el dominio humano sobre los aspectos no humanos (vida natural, ciencias naturales, tecnologías).

[2] Un ejemplo elocuente de los procedimientos de previsión de los medios, de anticipación, puede apreciarse al leer el precioso perfil que Gay Talese (2008, págs. 203-218) hace de Alden Whitman, Don Malas Noticias, un singular escritor de obituarios de The New York Times. En medio de este delicioso perfil, el lector se entera de la existencia, en la dama gris, de un lugar llamado la morgue, en donde reposan obituarios, perfiles, necrológicas y pequeñas biografías de hombres y mujeres públicos. Lo interesante es que estos perfiles se hacen de manera anticipada, antes de que las personas mueran.

También la existencia de manuales, procedimientos estandarizados de escritura, tips, fórmulas, formatos y pautas de organización de información son algunos de los recursos de estas mediaciones estructurales, estos modos de hacer tratable lo no siempre previsible.

 

Referencias

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Dayan, D., & Katz, E. (1995). La historia en directo. La retransmisión televisiva de los acontecimientos. (E. Olcina i Aya, Trad.) Barcelona: Editorial Gustavo Gili.

Elias, N. (1998). ¿Cómo pueden las utopías científicas y literarias influir sobre el futuro? En V. Weiler (Ed.), Figuraciones en proceso (págs. 15-44). Bogotá: Fundación Social, Universidad Nacional de Colombia & Universidad Industrial de Santander.

Martín Serrano, M. (1985/1997). La mediación de los medios. En J. Martín Barbero, & A. Silva (Edits.), Proyectar la comunicación (págs. 137-156). Bogotá: Tercer Mundo Editores.

Steiner, C. (Enero-Junio de 2006). Un bandolero para el recuerdo: Efraín González también conocido como "El siete colores". Antípoda. Revista de Antropología y Arqueología, 229-252. Recuperado el 21 de Febrero de 2013, de http://antipoda.uniandes.edu.co/view.php/27/view.php

Talese, G. (2008). Retratos y encuentros. (C. J. Restrepo, Trad.) Madrid: Editoriales Aguilar, Altea, Taurus y Alfaguara.

Tellez, P. C. (1987). Crónicas de la vida bandolera: historia de los bandidos colombianos más famosos del siglo XX. Bogotá: Editorial Planeta.

Téllez, P. C. (1993). Efraín González: la dramática vida de un asesino asesinado. Bogotá : Editorial Planeta.

Téllez, P. C. (1995). La hora de los traidores: la cacería de Sangrenegra. Bogotá: Panamericana Editorial.

Verón, E. (2002). Construir el acontecimiento: los medios de comunicación masiva y el accidente de la central nuclear de Three Mile Island. Barcelona: Gedisa. (B. Anastasi de Lonné, & H. Verbitsky, Trads.) Barcelona: Gedisa.